Las recientes lluvias e inundaciones en Veracruz, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí y Querétaro no solo han dejado daños materiales y pérdidas humanas, sino que podrían revertir los avances en la reducción de la pobreza logrados en los últimos cinco años, advierten especialistas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2024 el 38.1% de la población de estos cinco estados —equivalente a 8.9 millones de personas— vivía en situación de pobreza. Aunque la cifra representa una mejora frente a los 12.4 millones registrados en 2020, los desastres naturales recientes amenazan con aumentar los niveles de pobreza y pobreza extrema.

José Nabor Cruz, exsecretario ejecutivo del Coneval, señaló que las inundaciones podrían borrar años de avances sociales, especialmente en las comunidades rurales más afectadas.

“Algunos habitantes que habían superado su estado de pobreza podrían volver a él debido a la pérdida de viviendas, cultivos y medios de vida”, explicó.

Los municipios más vulnerables

Aproximadamente 3 millones de personas viven en los 91 municipios más afectados, y de ellas, 67% ya se encontraba en situación de pobreza en 2020, según la última medición municipal del Coneval.

Los niveles de carencias sociales en estas zonas ya eran alarmantes antes del desastre:

  • 1.6 millones de personas carecían de servicios básicos en la vivienda.
  • 851 mil tenían dificultades para acceder a una alimentación nutritiva.
  • 540 mil enfrentaban problemas de calidad o espacio en sus casas.
  • 539 mil no contaban con acceso a servicios de salud.

Con las lluvias, estos problemas se han profundizado, afectando infraestructura, cultivos y redes de abasto en comunidades rurales.

Municipios con mayor índice de pobreza

  • Veracruz: Coyutla (84%) y Espinal (78%).
  • Hidalgo: Tianguistengo (79%) y Huehuetla (76%).
  • Puebla: Tlacuilotepec (84%) y Pahuatlán (83%).
  • San Luis Potosí: Tampacán (77%) y San Vicente Tancuayalab (77%).
  • Querétaro: Pinal de Amoles (72%) y San Joaquín (43%).

El reto de reconstruir sin perder el progreso social

Expertos en desarrollo advierten que, sin una estrategia integral de recuperación, la reconstrucción podría tardar años y dejar a miles de familias atrapadas nuevamente en ciclos de pobreza.

“Si no se implementan programas sociales focalizados y de reconstrucción productiva, podríamos ver un retroceso de una década en materia de desarrollo social”, alertó Cruz.

El gobierno federal ha desplegado operativos del Plan DN-III-E y Plan Marina, así como censos de damnificados, pero las evaluaciones socioeconómicas preliminares sugieren que los impactos no serán solo materiales, sino también estructurales.