Aunque México logró una reducción histórica en los niveles de pobreza durante 2025, tres estados —Campeche, Chiapas y Guerrero— podrían tardar más de un siglo en erradicarla por completo si mantienen su ritmo actual, alertó la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza en un análisis difundido en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

De acuerdo con el estudio, entre 2016 y 2024 la pobreza en México disminuyó en promedio 4.6 % anual, lo que permitiría reducirla a la mitad hacia 2030, cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. No obstante, erradicarla completamente tomaría 57 años, es decir, hasta el año 2082.

Sin embargo, el panorama es más grave en las entidades del sur del país. En Campeche, Chiapas y Guerrero, la erradicación total podría tardar más de 100 años, debido a rezagos estructurales como la falta de acceso a la seguridad social, alta informalidad laboral y bajos ingresos.

Brechas profundas y desigualdad estructural

El informe destaca que la carencia de seguridad social es uno de los factores más determinantes: México necesitaría 39 años para reducirla a la mitad y 222 años para eliminarla completamente. Esto afecta de forma desproporcionada a comunidades rurales e indígenas, donde la cobertura del IMSS o ISSSTE es mínima.

Por grupos poblacionales, la desigualdad también es evidente:

  • Para la población joven, erradicar la pobreza tomaría 62 años.
  • Para niñas y niños, el plazo subiría a 84 años.
  • Para las personas indígenas, alcanzaría 151 años, con los mayores índices concentrados en Chiapas, Guerrero y Campeche.

Propuestas para acelerar el cambio

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza advirtió que mantener el ritmo actual “no es suficiente” y pidió al gobierno federal adoptar una política económica redistributiva que permita elevar el poder adquisitivo de los hogares.

La organización propuso aprobar para 2026 un salario mínimo equivalente al costo de dos canastas básicas y avanzar hacia 2030 con un ingreso suficiente para cubrir 2.5 canastas básicas, lo que ayudaría a mejorar las condiciones de vida de millones de familias.

“La pobreza no se erradica con programas asistenciales, sino garantizando trabajo digno y seguridad social universal”, destaca el documento.