El histórico capo mexicano Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable este lunes en un tribunal federal de Brooklyn por cargos relacionados con conspiración, extorsión y narcotráfico, que durante décadas permitieron inundar a Estados Unidos con cocaína, heroína y fentanilo.
Zambada, de 75 años, escuchó los cargos ante el juez Brian Cogan —el mismo que condenó a cadena perpetua a Joaquín “El Chapo” Guzmán—, y ahora enfrenta una pena obligatoria de cadena perpetua por su rol al frente de la organización criminal más poderosa de México.
Décadas al frente del Cártel de Sinaloa
Los fiscales estadounidenses señalaron que Zambada fue pieza clave en la operación del cártel durante más de cuatro décadas, dirigiendo junto con “El Chapo” Guzmán una red de tráfico que envió toneladas de drogas hacia territorio estadounidense.
El Departamento de Justicia detalló que la organización de Zambada fue responsable de extensas operaciones de narcotráfico, incluyendo el comercio ilícito de fentanilo, opioide sintético que ha provocado decenas de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos.
Sin pena de muerte
La declaración de culpabilidad ocurre semanas después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. confirmara que no solicitará la pena de muerte para Zambada ni para Rafael Caro Quintero, otro histórico narcotraficante mexicano detenido en 2022.
Audiencia en Brooklyn
Durante la audiencia, Zambada vestía una camiseta azul de prisión sobre una camisa naranja de manga larga y caminaba con una ligera cojera al ingresar a la sala, donde se encontraban agentes de la DEA y otras agencias policiales.
El juez Brian Cogan programará en las próximas semanas la audiencia de sentencia, en la que se confirmará la cadena perpetua que deberá cumplir Zambada en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos.
Con esta declaración, uno de los últimos grandes capos históricos del narcotráfico mexicano enfrenta el final de su carrera criminal, marcando un nuevo capítulo en la lucha contra el Cártel de Sinaloa.

















