El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió ayer al afirmar que Japón formará parte de una empresa conjunta para desarrollar un ambicioso proyecto de gas natural licuado (GNL) en Alaska, durante declaraciones realizadas ante legisladores en la Casa Blanca.

“Ya concluimos un acuerdo (…) y ahora vamos a concluir otro, porque están formando una empresa conjunta con nosotros en Alaska, como saben, para el GNL”, expresó Trump, en referencia al marco de su acuerdo comercial con Japón. Añadió que “ya están preparados para cerrar ese acuerdo”.

Proyecto de GNL en Alaska: ¿una promesa por concretar?

Las declaraciones del mandatario aluden aparentemente al proyecto propuesto de GNL en Alaska, valuado en 44,000 millones de dólares, el cual contempla un gasoducto de 1,300 kilómetros para transportar gas desde el norte de Alaska hasta una planta de licuefacción en la costa sur, diseñada para la exportación global.

Sin embargo, un funcionario del gobierno japonés encargado del desarrollo de recursos señaló que no tenía conocimiento de ningún plan concreto para crear dicha empresa conjunta, y que su agencia se encuentra actualmente verificando los comentarios del presidente Trump.

Interés japonés sin compromisos aún firmados

A pesar del aparente desconocimiento oficial, varias empresas japonesas han mostrado interés previo en participar en el proyecto. Tanto JERA como Tokyo Gas, los dos principales importadores de GNL de Japón, han mantenido conversaciones con los desarrolladores, aunque han dejado claro que antes de comprometerse requieren una evaluación detallada de las condiciones financieras y logísticas del megaproyecto.

Asimismo, otras compañías internacionales como PTT de Tailandia y GAIL de India también han manifestado su intención de comprar GNL proveniente de Alaska, pero sin acuerdos cerrados.

Un proyecto estratégico con implicaciones globales

El megaproyecto de GNL en Alaska es considerado estratégico para reducir la dependencia energética de Asia respecto a Rusia y Medio Oriente, mientras que para EE.UU. representa una oportunidad de liderazgo en exportación energética.

No obstante, la viabilidad del proyecto dependerá de factores como la certidumbre regulatoria, el compromiso de compradores a largo plazo y los altos costos de infraestructura. Las declaraciones de Trump podrían formar parte de una estrategia para acelerar las negociaciones y asegurar inversiones extranjeras en un año clave para su administración.