El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó este viernes que la administración del presidente Donald Trump podría concretar hasta una docena de acuerdos arancelarios clave con socios comerciales estratégicos antes de principios de septiembre, con lo cual buscaría cerrar su agenda comercial bilateral para este año.

En entrevista con Fox Business, Bessent explicó que Washington está centrado en negociaciones con 18 países prioritarios, y confía en alcanzar al menos 10 o 12 acuerdos antes del próximo 1 de septiembre, fecha en la que se celebra el Día del Trabajo (Labor Day) en Estados Unidos.

“Si logramos cerrar 10 o 12 de los 18 importantes, y hay otras 20 relaciones relevantes, creo que podríamos tener el comercio solucionado para el Día del Trabajo”, aseguró Bessent.

Fecha límite del 9 de julio y posibles extensiones

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente presión internacional, ya que el 9 de julio es la fecha límite impuesta por la Casa Blanca para la entrada en vigor de nuevos aranceles punitivos sobre decenas de países que no hayan alcanzado un acuerdo comercial con Estados Unidos. No obstante, la administración Trump ha dejado entrever la posibilidad de extender este plazo, dependiendo del avance de las negociaciones.

Por su parte, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, declaró el jueves a Bloomberg Televisión que el enfoque inmediato es asegurar los 10 principales acuerdos, clasificarlos adecuadamente, y luego abordar el resto de las relaciones comerciales.

“Vamos a concretar los 10 acuerdos principales, clasificarlos en la categoría correcta, y estos otros países se ubicarán después”, dijo Lutnick, subrayando una estrategia de fases en la política comercial exterior.

Aranceles y presión bilateral

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, su administración ha endurecido su política comercial al imponer aranceles de hasta 25% a sectores estratégicos de países que, según Washington, mantienen prácticas desleales o comprometen la seguridad económica nacional.

Esta postura ha forzado a más de una veintena de gobiernos a buscar acuerdos bilaterales que les permitan preservar sus cadenas de suministro y acceso preferencial al mercado estadounidense, en medio de un entorno internacional marcado por la competencia tecnológica, energética y manufacturera.