Con precisión casi militar, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) inician cada mañana su jornada de protesta en el corazón de la capital del país. Desde hace más de dos semanas, su presencia ha alterado la rutina de millones de ciudadanos, mientras mantienen su plantón indefinido en el Zócalo y continúan con marchas y bloqueos en vías principales de la Ciudad de México.
El campanario de la Catedral Metropolitana marca el ritmo del día. Al primer repicar de las campanas, comienzan a movilizarse: se forman filas para el uso de baños portátiles, se asean, desayunan y pasan lista antes de tomar las calles. Pino Suárez, Reforma, Insurgentes y Circuito Interior han sido solo algunas de las vialidades afectadas.
“Es como si supieran exactamente qué hacer y cuándo hacerlo”, comenta Gilberto, un barrendero de la CDMX que, desde las 5:00 a.m., recoge la basura que queda tras la noche de campamento magisterial.
Mientras tanto, los habitantes de la capital ajustan sus rutinas: salir más temprano, caminar varios kilómetros cuando el Metrobús no avanza o el tráfico está completamente paralizado, o incluso reorganizar sus jornadas laborales para evitar el caos vial.
Campamento en el Zócalo: rutina entre coladeras y protestas
En la Plaza de la Constitución, entre el olor del agua estancada, el humo de los anafres y las consignas pintadas en carteles, los maestros de la CNTE se preparan cada mañana. Algunos aprovechan la venta de café, pan dulce, gelatinas y tortas frías para arrancar la jornada con algo de alimento antes de comenzar sus movilizaciones.
Las imágenes contrastan: de un lado, los trabajadores de limpia del Gobierno de la Ciudad de México, barriendo calles y zonas tomadas; del otro, los docentes preparando altavoces, pancartas y coordinando los puntos que bloquearán ese día.
Ciudadanos, los más afectados por el paro de la CNTE
Los bloqueos, sumados al paro nacional indefinido, han impactado a más de 1.5 millones de estudiantes, según cifras oficiales. Las protestas estallaron tras el rechazo de la CNTE a la propuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum, que ofrecía un aumento salarial del 10% y una semana adicional de vacaciones.
“No es suficiente”, insisten los líderes magisteriales, quienes demandan reinstalación de cesados, mejoras en pensiones, salarios y abrogación total de la reforma educativa.
Mientras tanto, los comerciantes, trabajadores y habitantes de la capital siguen sorteando el caos diario, sin que aún haya una resolución clara al conflicto.















