La Organización Mundial del Comercio (OMC) lanzó una advertencia contundente: América del Norte será la región más afectada del planeta por los aranceles implementados por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las represalias comerciales que desataron. Este impacto se traducirá en una caída significativa tanto en exportaciones como en importaciones durante 2025 y 2026.

Según el más reciente informe de la OMC, publicado tras la actualización del escenario base al 14 de abril de 2025, Estados Unidos, México y Canadá enfrentarán una reducción sin precedentes en su actividad comercial, en contraste con el resto del mundo, que prevé una recuperación moderada.

Cifras que preocupan: exportaciones e importaciones en rojo

La OMC estima que las exportaciones de América del Norte caerán 12.6% en 2025 y registrarán un nuevo descenso, aunque menor, de 1.2% en 2026. En paralelo, las importaciones también se desplomarán, con una contracción de 9.6% en 2025 y 0.8% en 2026.

Estas cifras colocan a la región como la única a nivel mundial que verá reducciones tanto en exportaciones como en importaciones medidas en volumen, desmarcándose del resto del planeta que, en general, mostrará cifras de crecimiento, aunque moderadas.

Un panorama global con matices

Originalmente, el escenario base de la OMC proyectaba que todas las regiones contribuirían positivamente al crecimiento del comercio mundial de mercancías en 2025 y 2026, aunque con un peso decreciente de América del Norte y Asia respecto a 2024. Sin embargo, este pronóstico fue revisado para reflejar las nuevas políticas comerciales de Estados Unidos, incluyendo la suspensión parcial de aranceles recíprocos, que alteró los flujos internacionales.

Impacto real de las políticas comerciales

El endurecimiento arancelario impulsado por Trump durante su gestión, sumado a las respuestas de los socios comerciales afectados, ha dejado una huella duradera. La OMC advierte que estas medidas no solo distorsionan el comercio, sino que también podrían frenar la producción global, limitando la recuperación económica en un contexto donde aún persisten riesgos geopolíticos y presiones inflacionarias.