Las últimas dos administraciones del Gobierno de la Ciudad de México no cumplieron con el Manual de Mantenimiento en el que se especificaban las medidas de mantenimiento preventivo y colectivo para evitar el desgaste ondulatorio de las vías de la Línea Dorada del Metro, asegura el Canciller Marcelo Ebrard en su libro “El Camino de México”.

El aspirante presidencial dedica un capítulo a este tema, titulado “La Línea 12: Mi Verdad”.
El entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, recuerda que una de sus agendas fue la movilidad, principalmente en las zonas marginadas. La última obra de líneas de metro se realizó en noviembre del 2000 con Rosario Robles y por eso Ebrard se decidió en llevar este medio de transporte a la zona oriente de la ciudad, dónde se calculaba un impacto similar a la Línea 1, en cuanto al número de pasajeros.
Si bien, la línea que seguía en orden era la 10, Ebrard y su equipo decidieron saltarse a la 12 por la demanda de transporte que existía en zonas como Tláhuac, Milpa Alta, Iztapalapa y los límites con el Estado de México, a dónde nunca había llegado transporte para ese volumen de habitantes.
Fue así como se lanzó una licitación internacional dirigida a empresas que hubieran realizado “proyectos con coberturas mínimas de 30 kms de líneas de ferrocarril urbano en cualquier ciudad del mundo, o al menos 5 km en las zonas de suelos blandos de la Ciudad de México”. También podían participar si habían construido presas, aeropuertos, carreteras, túneles o hidroeléctricas.
Quedaron como finalistas dos grupos empresariales, uno mexicano y otro hispano mexicano liderado por la española FCC Construcciones. El ganador fue ICA (Ingenieros Civiles Asociados), en una sociedad con grupo Carso y los franceses Alstom.
Ebrard justifica así la decisión:
“ICA era la empresa de mayor experiencia, ya que había construido todas las líneas del metro previas y conocía el complejo terreno de la ciudad de manera única”.
Además, “tener el apoyo financiero para llevarla adelante y que no se frenara la obra con el cronograma de entregas pautado”, y “Alstom había construido la tecnología del metro de la ciudad”.
La obra era supervisada por Alejandro Vázquez Vera, Premio Nacional de Ingeniería y además empresa externas monitoreaban la seguridad y la dictaminaron a favor. Para los vagones, se otorgó el contrato a la empresa española CAF, de los cuáles se verificó “pieza por pieza”. Al contrario de lo que ha declarado el ex director del metro Joel Ortega, desde el inicio se optó por una línea férrea en lugar de neumáticos.
“Cuando en 2014 se cerró la línea y los dedos acusatorios cayeron sobre mí, emplacé públicamente a Miguel Ángel Mancera para esclarecer lo que había sucedido en la línea 12 y le dije que tenía la conciencia tranquila. Que lo invitaba a proceder penalmente en caso de que tuviera pruebas de corrupción en mi contra. La respuesta fue el silencio”, escribió Ebrard.
De hecho, añade, luego de un proceso desgastante en el que se revisó Paloma palmo la línea 12, en el acta de entrega recepción el nuevo gobierno de Miguel Ángel Mancera recibió la línea 12 sin observaciones, según el documento firmado en 2013.
El gran problema que ha tenido la línea 12, dijo, es el mantenimiento, porque no se ha seguido lo marcado en el Manual de Mantenimiento, en el que se especificaban las medidas de mantenimiento preventivo y colectivo para evitar el desgaste ondulatorio que ocurren todas las vías férreas del mundo. El contrato de mantenimiento terminó en octubre de 2013 y desde entonces la administración de Miguel Ángel Mancera operó la línea sin ningún tipo de mantenimiento, asegura el Canciller. Ni siquiera después del terremoto de 2017.
Luego del desplome del metro, ocurrido el 3 de mayo de 2021, entre las estaciones Tezonco y Olivos en la que perdieron la vida 26 personas, y más de 100 resultaron heridas, la compañía noruega Derk Norske Veritas, confirmó en su dictamen que la falta de mantenimiento también fue una de las causas del siniestro.
Ebrard sostiene que esta ha sido una de las obras más auditadas en la historia de México, con 15 auditorías y jamás le han encontrado nada.
Se dijo tranquilo, porque la licitación se entregó a una empresa con amplia experiencia en la construcción de metros en la Ciudad de México, para supervisarse invitó a los ingenieros más prestigiados del país, incluyendo el instituto de ingeniería de la UNAM y al Instituto Politécnico Nacional.
“Hice lo que debía hacer. Mi convicción es que se pudo evitar el colapso a 9 años de que se entregó la obra sin observación alguna. Lo demás es politiquería”, concluye.
En este libro, Ebrard narra su biografía política y evoca a sus dos principales mentores, “Los Dos Manueles”, Manuel Camacho Solís y Andrés Manuel López Obrador, además de detallar lo que califica como política exitosa en materia de seguridad cuando se dedicó a esta área en el gobierno de AMLO y sus éxitos como Canciller, además de describir el capítulo sobre la supuesta amenaza del Gobierno de Estados Unidos de elevar los aranceles si los migrantes seguían transitando hacia el vecino del norte.















