Concluyó la décima Cumbre de Líderes de América del Norte entre los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador; de Estados Unidos, Joe Biden; y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Como sucede en estos encuentros, lo que se dice o se firma en público, ya ha sido previamente pactado en privado. Aunque siempre esperamos más nueces, lo que suelen ofrecernos es mucho ruido. Veamos los queveres vividos en los días que compartieron los tres encumbrados (hacedores de la Cumbre).

Los tres mandatarios no se reunían desde 2021 cuando se vieron en la Casa Blanca. Así que la expectación por el encuentro no fue menor. Los principales temas tratados fueron migración, combate al narcotráfico, comercio, energía y cambio climático. El peso específico de cada uno fue diferente.

En el tema migratorio, prácticamente no hubo cambios con respecto a las políticas puestas en marcha desde la llegada de Biden a la Oficina Oval. Washington dejó en claro que permitirá la entrada regular de hasta 30 mil migrantes por mes procedentes de Cuba, Haití, Venezuela y Nicaragua a través de un sistema de citas y patrocinios económicos de parientes avecindados allende el río Bravo, pero también avisó de las recordó de las restricciones aún existentes para que ingresen a territorio estadunidense, comenzando con la permanencia del Título 42. Por su parte, el gobierno de la 4T aceptó recibir igual número de migrantes cada 30 días para que permanezcan en México hasta recibir la respuesta a su petición de asilo en la Unión Americana. Sin más, seguiremos siendo Tercer País Seguro.

En cuanto al combate del narcotráfico, Joe Biden dejó claro su interés en fortalecer las acciones contra el tráfico de fentanilo, que anualmente mata a 100 mil jóvenes estadunidenses. Asimismo, los tres mandatarios insistieron en la importancia de cooperar para enjuiciar a los narcotraficantes, desmantelar las redes criminales, prevenir el tráfico de armas y personas, así como frenar el lavado de dinero y la explotación sexual infantil.

Uno de los temas más espinosos fue el económico y comercial. Los tres gobiernos se comprometieron a poner en marcha acciones que eleven la competitividad de la región para potenciar la prosperidad económica y el desarrollo social de los pueblos. Asimismo, se formó un comité de expertos destinado a la planeación y a la sustitución de importaciones en América del Norte para procurar ser cada vez más autosuficientes, y fortalecer la cooperación entre las tres naciones.

En lo referente al cambio climático, Biden, López Obrador y Trudeau establecieron metas de reducción de residuos y emisiones de metano. También acordaron desarrollar un plan para instalar estaciones de carga de vehículos eléctricos a lo largo de las fronteras internacionales.

Los pendientes que los mandatarios decidieron no abordar, o al menos no públicamente, fueron las fricciones comerciales en curso en el área de automóviles, energía y agricultura. Seguramente al paso de las semanas iremos conociendo con más detalles los acuerdos alcanzados.

Por vía de mientras, para consumo local, el presidente López Obrador obtuvo una buena cosecha política de la reunión trilateral.

Profesor del Tec de Monterrey
@contodoytriques