Por: Erick Brandon Palacios Sánchez

Durante esta semana estuve reflexionando mucho sobre qué les compartiría hoy en este espacio y les puedo decir que al tener frente a mí la hoja en blanco, sentí la necesidad de hablarles sobre una realidad callada pero siempre presente con el fin de discernir sobre nuestras vidas en los tiempos actuales.

Sé que para muchas personas la cuarentena ha representado un momento muy difícil por los temas económicos, sociales y hasta emocionales. ¿Pero alguna vez nos hemos puesto a imaginar cómo es la vida diaria de una persona con una discapacidad?

En mi experiencia personal como un joven con 24 años les puedo decir estimados amigos que para mí y todos los compañeros que vivimos con una discapacidad el aislamiento es un estado “normal”, no por decisión propia, sino como consecuencia de un entorno social poco accesible para nosotros.

Casi siempre nuestros paseos son complicados y se requiere de un automóvil para poder salir cómodamente acompañados por nuestras familias.

En otras ocasiones el pasar una tarde agradable de diversión está sujeto a la buena voluntad de nuestros amigos quienes suelen acompañarnos a rodar a un parque cerca de casa.

Sé también que a veces pasamos 2 días, una semana o hasta quince días para volver a disfrutar de la luz del día o de un rayo de sol.

Con todo conocimiento de causa puedo aseverar que esta es la vida cotidiana de mis compañeros, cabe señalar que con esta consideración personal no pretendo victimizarnos como personas sino por el contrario crear conciencia.

Pues conozco muchos jóvenes que a pesar de las dificultades de nuestra discapacidad día a día nos seguimos preparando con ayuda de la tecnología para ser profesionistas, cumplir un sueño o convertirnos en atletas destacados por ejemplo.

Tú que por casualidad estás leyendo esta publicación te invito a que hoy cambies tu actitud y tengas fe en que pronto todo estará bien, recuerda que la enseñanza más importante de esta pandemia es que cuando volvamos a salir al mundo lo hagamos siendo más solidarios, en resumen mejores seres humanos.

Casi dos años han pasado desde que llegó el Covid a transformar nuestras vidas y aunque la aplicación de las vacunas nos trajo una esperanza seguimos pasando por un momento complicado por esta razón los convoco a extremar precauciones por su bienestar.

Finalmente deseo expresar el gran deseo que existe en mi corazón para que Dios les de sanidad a todas las personas que están luchando por su vida, seguro estoy de que Dios les dará la victoria.