Mientras el clima de inseguridad se ha desbordado en estados como Zacatecas, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán o Tamaulipas, el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en que su famosa política de “Abrazos no Balazos” sí funciona.
El mismo ha dicho que sí su gobierno no cumple con el reto de pacificar al país a través del ataque a las causas de la violencia para así garantizar la tranquilidad de los mexicanos, la 4T “no pasará la prueba de la historia”.
“Es un desafío, es una responsabilidad, es una convicción, si no terminamos de pacificar a México por más que se haya hecho, no vamos a poder acreditar históricamente a nuestro gobierno, es un desafío”, dijo en una de las conferencias matutinas al respecto mientras los registros violentos en el país no dejaban de amontonarse.
Si bien López Obrador acepta el recrudecimiento de la violencia en varias entidades del país, el mandatario ha señalado que por ejemplo que la población de “Triangulo Dorado” está “muy contenta” con el programa insignia de su gobierno Sembrando Vida.
Pero las zonas calientes no dejan de multiplicarse, dejando a su paso a miles de mexicanos, sobretodo indígenas, forzados a desplazarse.
En el estado de Chiapas en los últimos días se han registrado una emboscada, el asesinato de un activista, ataques a viviendas con granadas de fragmentación y armas largas. Esta jornada de violencia ha hecho que más de dos mil indigenas de las comunidades de Pantelhó y Chenalhó huyan hacia otros sitios debido a los enfrentamientos entre grupos armados, los cuales se han convertido en una constate.
Autoridades de la Iglesia Católica en el estado ha manifestado su preocupación por la situación que sufren las poblaciones originarias de dicha entidad. Y es que junto a las balaceras, los cortes de la energía eléctrica por parte de los hombres armados, las autoridades no se han acercado a brindarles atención, según han denunciado varios habitantes de la zona a los medios nacionales.
En Guerrero, la violencia de los días recientes ha cobrado la vida de un periodista, víctima de la Narcoviolencia. Aunado a ello, varias familias de Zihuatanejo han abandonado sus casas y huido a la sierra para esconderse de los sicarios. A las familias afectadas, además de “cobrarles piso” les robaron sus animales, dinero y hasta sus teléfonos celulares para incomunicarlos con otras personas. Esta ola de violencia en el estado ha generado el nacimiento de varios grupos de autodefensa por el territorio guerrerense.
Mientras que en Michoacán , los enfrentamientos entre el CJNG y grupos contrarios han ocasionado emboscadas a policías, ataques a cuarteles, bloqueos de carreteras, dejando a su paso vehículos incendiados, destrucción e inmuebles abandonados, así como a varios civiles, policías y soldados muertos. Las zonas con más conflictos en los últimos días han sido Tepalcatepec y Buenavista, así como Santiago Tangamandapio, Jacona, Los Reyes y Jiquilpan.
Zacatecas es la otra entidad mexicana en la que se ha recrudecido la violencia gracias a la disputa que mantienen los grupos del crimen organizado como el CJNG y el Cartel de Sinaloa, lo que ha derivado en un incremente de hasta el 73 por ciento en homicidios en lo que va del 2021 en comparación con el mismo periodo de 2020. Las comunidades zacatecanas más afectadas por asesinatos, masacres, balaceras, entre otros delitos son Villanueva, Fresnillo, Zacatecas, Guadalupe, Jerez y Valparaíso.
Incluso el Departamento de los Estados Unidos ha emitido una Alerta de Viaje a México nivel 3 a sus ciudadanos para evitar que sean víctimas de delitos como homicidio, secuestro, robo de vehículos y robo a mano armada. Esta alerta del Gobierno Norteamericano incluye también a los estados de Colima, Sinaloa, y Quintana Roo.















