Se que lo que voy a decir es impopular. Y espero que a pesar de ello, tengas la paciencia para leer todo este artículo. Me parece una mala idea de eliminar legisladores plurinominales.
Es cierto que a través de esa figura se han colado personajes impresentables y que algunos diputados de representación proporcional han sido improductivos y faltistas. Pero como todas las reformas que se necesitan en el país, no debemos cortar la pierna de quien tiene hongos en las uñas de los pies, sino aplicar un tratamiento para resolver el problema.
La iniciativa que anunció esta mañana el presidente López Obrador busca eliminar 200 curules de representación plurinominal en la Cámara de Diputados Federales y en otros 32 en la de Senadores. Este tema no es nuevo y se ha puesto en la mesa en varias ocasiones El presidente Enrique Peña Nieto por ejemplo, intentó que se eliminaran 100 plurinominales.
Pero vayamos por parte. Los Plurinominales.. ¿Qué son? ¿Realmente son tan perversos e inútiles?
Un argumento recurrente para ir en contra de los plurinominales, es que cuestan mucho. El sueldo de esos 200 legisladores de representación proporcional supera, en conjunto, los 300 millones de pesos anuales. Una bicoca, si se compara con los 6 billones 795 mil pesos que contempla el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Un paréntesis: Aquí hemos hablado en varias ocasiones de lo peligrosa que es la retórica del ahorro, pues con esa simpleza de análisis se justificaría la destrucción de las instituciones, y eso no lo podemos permitir. Lo que se requiere no es dejar de gastar, sino gastar bien.
El otro argumento, dado por el presidente López Obrador en la conferencia matutina del 15 de junio, es que se gastan 20 mil millones de pesos en las campañas. No entiendo cómo se va a ahorrar en las elecciones, si continuará el proselitismo en los 300 distritos exactamente como ocurre hoy, independientemente de eliminar o no a los partidos de representación proporcional.
Si realmente quieren ahorrar en ese renglón, entonces eliminemos el financiamiento público para los partidos políticos y que se sostengan de las cuotas de sus militantes, por ejemplo. Pero bueno, ese es otro tema del que podemos escribir posteriormente.
Y la otra cantaleta es: “Los plurinominales no representan a nadie”. Lo cual, es falso. Y trataré de hacer a continuación una distinción entre la teoría y la praxis para explicarlo.
Recordemos que los diputados plurinominales nacieron en 1977, a raíz de una reforma aprobada en el sexenio del presidente José López Portillo y Pacheco, la cual fue diseñada por el jurista Jesús Reyes Heroles, a la sazón, Secretario de Gobernación.
En teoría, esta reforma buscaba que las voces de las minorías fueran representadas, ya que en esas épocas el PRI ganaba todos los distritos. En la praxis, muchos lo veían como migajas que caían de la mesa para consolar a los partidos de oposición y coptar y premiar a los partidos satélite.
Pero esta reforma, a la postre también permitió la llegada de voces de auténtica agudeza intelectual, por ejemplo, de Heberto Castillo o Carlos Castillo Peraza, por citar dos grandes ejemplos.
En un inicio eran solamente 100 diputados plurinominales. Pero en el sexenio del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, se incrementó a 200. Es así como en México la cámara de diputados federales se compone de 500 integrantes, de los cuales 300 son de mayoría relativa y 200 de representación proporcional.
Los 300 de mayoría relativa son los candidatos que ganan la elección en cada uno de los 300 distritos y los 200 de representación proporcional salen de listas que los partidos políticos integran y entregan al Instituto Nacional Electoral (INE). A estos los conocemos coloquialmente como PLURIS. La lista de candidatos por esta vía , la podemos ver al reverso de la boleta cuando vamos a votar, como ocurrió el pasado 6 de junio.
La idea entonces es que los partidos perdedores también estén representados en la cámara.
Te pongo un ejemplo hipotético: El partido colorado gana los 300 distritos y el partido chabacano, queda en segundo lugar en todos los distritos.
Si solo los ganadores llegaran a la cámara, como propone el presidente, entonces el partido chabacano no estaría representado con ninguna curul, a pesar de ser la segunda fuerza política del país. Y eso sería injusto.
Entonces si, habría votos inútiles (como muchos pregonaban con la molesta cantaleta de las últimas dos semanas de la campaña 2021). La existencia de diputados plurinominales entonces garantiza que todos los votos sean aprovechados.
Entonces quienes dicen que los plurinominales no representan a nadie, se equivocan. En teoría, estos permiten representar a quienes votan por partidos no ganadores o segundas fuerzas.
El problema, entonces, no es el esquema, el cuál en teoría, como podemos ver, es positivo.
La bronca ha sido lo que pasa en la práctica: los partidos políticos meten a compadres o incondicionales en esta lista de aspirantes a pluris.
Sin embargo, hay otro lado de la moneda. Me consta como periodista que ha realizado cobertura legislativa, que también ha habido grandes personajes que no tenían carisma, pero eran excelentes perfiles y que no habrían llegado al Congreso si no fuera por esta vía.
Como ves, los pluris sí representan a alguien y permiten una pluralidad política en las cámaras. Además de que con esta figura ha sido posible nutrir a los grupos parlamentarios de perfiles con bagaje jurídico y oficio político.
Es cierto que por esa vía se han colado auténticos inservibles. Pero esos faltistas o improductivos también han llegado por la vía de la mayoría relativa. Entonces la eliminación de pluris no es la panacea.
Entonces.. ¿Qué es lo qué podemos hacer?
Lo primero sería reducir, pero no eliminar a todos. Creo que transitar a solamente 100 diputados plurinominales, es un buen paso.
El otro sería obligar a los partidos políticos a que eleven la calidad de los perfiles que presentan en las listas plurinominales. Se que esto suena ingenuo, pero la sociedad, con sus exigencias públicas, ha logrado muchos cambios.
Hoy por hoy, no existe un esquema de requisitos de integridad que tengan que ser cumplidos obligatoriamente, no solo para los pluris, sino para todos los candidatos. Se supone que deben presentar su 3de3, por ejemplo, pero en la realidad muchos ni lo hicieron. Y no solo eso, tampoco presentaron propuestas en el tablero electoral del INE.
Entonces, el único control que queda es el social, porque en la ley no se puede, pues sería violentar derechos electorales. Es decir, nosotros como sociedad debemos ser más exigentes. Presionar de forma pública y en las urnas, castigar y premiar a los partidos por la calidad de los perfiles que presentan.
La otra es que haya realmente un esquema de requisitos de integridad que tengan que ser cumplidos obligatoriamente, no solo para los pluris, sino para todos los candidatos. Se supone que deben presentar su 3de3, por ejemplo, pero en la realidad muchos ni lo hicieron. Y no solo eso, tampoco presentaron propuestas en el tablero electoral del INE.
Nosotros como sociedad debemos ser más exigentes.
Por último. En lo que si estoy de acuerdo es en eliminar a los 32 senadores plurinominales.
Esos no tienen razón de existir, porque de acuerdo a la teoría y a la norma, los senadores son representantes de las entidades federativas. Entonces, no hay motivos para que haya representación proporcional. No tiene lógica.
Pero en el caso de los diputados, sí aplica esa representación proporcional, porque los diputados son, en teoría, los representantes del pueblo. Un pueblo diverso y multicultural que no admite que solo los ganadores lleguen a la cámara.
También las minorías deben tener voz y voto en los parlamentos. Eso es la verdadera democracia.















