Los medios de comunicación tienen la tarea de hacer un autoanálisis sobre lo que significa la libertad de prensa y su relación con los derechos humanos.

En 2011 se reformó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para salvaguardar los derechos humanos, sumando a lo ya establecido sobre las garantías individuales. El Artículo primero señala que se deben reconocer tratados internacionales sobre la materia. Por lo tanto, tiene aplicación en lo dispuesto por la CEDAW, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer que condena cualquier acto que menoscabe o anule su reconocimiento.

Y podemos sumar otras leyes, normas y acuerdos como la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley de Violencia Política contra las Mujeres vigentes en México.

El pasado 22 de enero el medio de comunicación La Voz del Sur de Jalisco cometió un “acto discriminatorio” al poner en su portada una fotografía de dos mujeres tirándose del cabello como metáfora de la lucha política por la alcaldía de Zapotlán el Grande, Jalisco.

Así lo determinó la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana el IEPC Jalisco y ordenó el retiro de los periódicos de su edición 1560, la imagen de sus redes sociales y páginas, y “abstenerse de realizar publicaciones que contengan cualquier estereotipo de género”.

La imagen de dos mujeres confrontándose físicamente nos podría significar que no tienen la capacidad de llevar la contienda política a los más altos niveles, anulando las cualidades y capacidades para estar en el ejercicio público y tendremos una jornada electoral el próximo 6 de junio del presente año y tales mensajes en medios masivos de comunicación no abonan a la construcción de liderazgos femeninos y por lo tanto podrían tener un bajo porcentaje de votación.

Y no solo eso, sino que como gotas de agua seguirá esa violencia mermando la lucha de las mujeres por vencer la construcción de estereotipos que nos denigran.

Los medios están incluidos como sujetos responsables de revisión por actos de violencia política contra las mujeres. Por lo tanto, está en sus cuerpos editoriales cuidar los mensajes porque sin duda y como dicen Chaher y Santoro, las palabras tienen sexo. Además, urge la capacitación para construir agendas con responsabilidad social, perspectiva de género y derechos humanos o entre multas y sanciones nos veremos.