El gobierno de Joe Biden arrancó antier y con él millones de mexicanos ponen su esperanza en la nueva administración para obtener su residencia legal en la union americana.

Biden envió un proyecto de ley al Congreso que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de inmigrantes indocumentados.

El camino no será fácil, incluso entre los demócratas no habría un consenso generalizado en otorgar una especie de amnistía a inmigrantes indocumentados como ocurrió en los años 80 bajo la administración del republicano Ronald Reagan.

En una situación tan dividida que vive el país, lograr esta legalización colectiva podría repercutir en el costo político del nuevo gobierno o en su defecto, encontrar una barrera en el Senado, donde necesitaría la aprobación de 60 de los 100 Senadores, es decir, el apoyo de varios republicanos, por lo que no se prevé que esto suceda, al menos, de forma inmediata.

No obstante, algunas acciones que ha tomado el presidente van encaminadas a detener deportaciones de quienes tienen un proceso en Estados Unidos para que se sometan sus casos a revisión, o bajar la intensidad de las deportaciones en general, lo cual, ya representa una buena noticia para los mexicanos que viven en Estados Unidos y no tienen un estatus migratorio regular.

Durante la campaña por la presidencia de Estados Unidos, el democrata Joe Biden reconoció que fue un error lo que la administración de Barack Obama realizó en 8 años: la deportación de más de dos millones y medio de indocumentados, muchos de ellos que tenían años viviendo, trabajando y aportando impuestos en este país.

George W. Bush deporto a poco más de dos millones de personas mientras que – contrario a lo que se pudiera pensar – Donald Trump solo repatrió a poco más de 900 mil indocumentados, es decir, que a ese ritmo, en 8 años habría deportado a menos de 2 millones de personas, incluso por debajo de Bush, aunque Trump fue especialmente implacable e intolerante con el ingreso de migrantes y un factor de division de familias.

Ahora bien, más allá de la posibilidad real de obtener una residencia legal, millones de indocumentados pueden ahora sentir un alivio y respirar con mayor tranquilidad, si Joe Biden decide realmente dejar de perseguirlos y bajar los indices de deportación, donde esta figura solo sea utilizada para casos muy específicos de infractores a la ley.

Lo que sí representa un tema de gran esperanza es la legalización del estatus de los llamados dreamers, que fueron adscritos al programa DACA, de quienes llegaron siendo niños o bebés a vivir a Estados Unidos.

Aun es incierta la forma en la que se relacionará el nuevo gobierno estadounidense con la administración de Andrés Manuel López Obrador, pero el hecho de que haya una Amistad con el pueblo mexicano que radica en Estados Unidos es una buena noticia para mantener altos niveles de envío de remesas al país.

Después del 3 de noviembre, el vecino país del norte está dividido en su población con respecto a sus posturas políticas, pero la actitud conciliadora y de lograr unificar al pueblo de Estados Unidos nuevamente, es una señal de que habrá nuevos lazos tanto con la población mayoritaria como con las minorías, entre las que se encuentran los migrantes de nuestro país.