
Pareciera que Andrés Manuel López Obrador olvida fácil.
El presidente llegó a su segundo Informe de Gobierno presumiendo cifras en seguridad a la baja de hasta un 30 por ciento en temas como el homicidio, el feminicidio, robo en transporte público.
Recalcó durante su Informe un dato: En México, dijo ya no hay masacres, ni tortura, ni desapariciones. Nada más alejado de la realidad.
La misma realidad le planta cara con datos y refleja una realidad muy distinta: Todos estos crímenes se siguen cometiendo y cobrando la vida de mexicanos hoy en día.
De hecho, tras la masacre más reciente, registrada en un centro de Rehabilitación e Irapuato, Guanajuato hace justamente dos meses, en la que fallecieron más de 24 personas, el mismo se apersonó en Irapuato y le ofreció su ayuda al gobernador del estado y dijo que “no iba a abandonar a los guanajuatenses”.
Y es que ni la Jornada Nacional de Sana Distancia por la pandemia de COVID19 detuvo este tipo de enfrentamientos, pues de acuerdo a información publicada en medios nacionales durante los primeros 7 meses del 2020, (cuatro de ellos en pandemia) se registraron 429 masacres en todo el territorio nacional que le costaron la vida a miles de mexicanos.
El 4 de abril, apenas unas semanas de decretada la Pandemia en México, en Madera, Chihuahua hubo un enfrentamiento entre dos grupos delincuenciales el cual dejó 19 muertes; le siguió un enfrentamiento en Maravatio, Michoacán, el 27 de abril con 21 víctimas mortales; Luego el enfrentamiento entre pobladores de San Mateo del Mar, en Oaxaca el 23 de junio, el cual tuvo como resultado 17 personas fallecidas; días después, el 27 de junio en tres de municipios de Zacatecas se vivió una jornada de violencia que dejó como resultado a 25 muertos; y la más recordada, la de Irapuato, Guanajuato, el 1 de julio con 27 fallecidos.
Sin embargo, y contrario a lo señalado por el presidente otros estados como Colima, Baja California, Morelos, Sonora, Guerrero, Quintana Roo y Jalisco también han registrado un alza en las cifras de homicidios.
De hecho, en estados como Guanajuato, la violencia por el tráfico de drogas y otros delitos han generado cerca de 235 masacres tan solo durante el primer semestre del 2020, le siguen Chihuahua con 118, Michoacán con 105; el Estado de México con 98 masacres; y Guerrero con 90, Puebla con 83, Veracruz con 88; Baja California con 87; Jalisco con 70 y Sinaloa con 58 eventos sanguinarios de este tipo.
















