
La diputada Mariana Fernández Ramírez, quien en su momento se encumbró gracias a los acuerdos políticos en el PRI, hoy podría caer por esos mismos acuerdos. Pero está en sus manos el pasar a la historia por obedecer o por distanciarse de las viejas formas del PRI rancio.
Hasta el momento, la legisladora sigue deshojando la margarita y no ha anunciado su posicionamiento. Se sabe que lo hará la próxima semana.
Luego que en 2018, se mantuvo como Secretaria General del partido, y con las peticiones del candidato a gobernador, Miguel Castro Reynoso –quien pidió la salida de Héctor Pizano de la dirigencia para colocar a Ramiro Hernández-, Mariana terminó como coordinadora por obra y gracia de Aristóteles Sandoval Díaz. Aunque en su momento se dijo que fue por mayoría de votos de la mini bancada.
Durante casi dos años de legislatura, Mariana Fernández se ha caracterizado por ser crítica frontal del Gobierno de Jalisco.
Temas como la deuda de 6,200 millones de pesos, el polémico programa “A Toda Máquina”, las desapariciones forzadas de manifestantes por parte de elementos de la Fiscalía o el incremento al transporte público, formaron parte de la incomoda agenda de la joven priista.
Pero ahora, de acuerdo a lo que se rumora en los corrillos políticos, el mismo Aristóteles Sandoval estaría ofrendando dicho cargo como moneda de cambio en el próximo proceso de designación de magistrados del Supremo Tribunal de Justicia.
La idea es que Sofía García Mosqueda, ex lideresa de las mujeres del PRI y actual presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, asuma la coordinación del grupo parlamentario.
El PRI Jalisco, en voz de Ramiro Hernández ya ofreció el respaldo a Mariana Fernández. Sea lo que sea que eso signifique. Aunque lo que opine Ramiro no parece tener mucho peso, porque si finalmente le ordenan, terminará cediendo. Recordemos que es él, quien tiene la facultad de nombrar o remover a coordinadores parlamentarios.
Aunque no está en manos de Mariana Fernández decidir si se queda o se va de la coordinación, lo que si está en su cancha es la forma en que reaccionará a tal anuncio: O asume estoica la decisión o levanta la voz por la injusticia de removerla.
En eso radicará la diferencia y la forma en que será recordada. Si se agacha, quedará en el mismo cajón de cientos y cientos políticos pragmáticos y obedientes y probablemente, ni siquiera le toque nada en el reparto rumbo a 2021.
Si levanta la voz, marcará la diferencia con lo que históricamente ha sido un PRI rancio. Se le cerrarían las puertas en una casa en ruinas, pero quien dice que no se le pudieran abrir otras más sólidas.
Quizá en Morena, por ejemplo.



















