Gilberto Ortega

El COVID-19 es una enfermedad altamente contagiosa que ha ocasionado la infección de casi 4 millones de personas en el mundo y la muerte de 263 mil.

La pandemia no solo ha provocado una crisis en los sistemas de salud de los diferentes países, si no que  también ha quebrantado la economía de los Estados, poniendo a prueba los sistemas políticos de las naciones. 

Organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacional (FMI)  y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) prevén que la recesión económica ocasionada por el COVID-19 será peor que la que se vivió  en el año 1929 (Gran Depresión).

Los efectos  del COVID-19, la caída del precio del petróleo, el alza del precio del dólar, la pésima relación con empresarios, la nula confianza de inversionistas extranjeros y la inseguridad son algunas causas por las que México será uno de los países con mayor afectación económica. 

 Las expectativas de crecimiento económico para México en el presente año son alarmantes. La estimación que otorga la CEPAL es de -6.5%, S&P Global Raiting de -6.7%, Citibanamex de -9.0% y BBVA de -7.0%. 

Aunque no se tiene un diagnostico real de las afectaciones económicas por el COVID-19, vemos que las medidas sanitarias que se emplearon para  combatirlo están impactando de manera desfavorable la economía formal e informal.  

El FMI pronosticó que en México se van a perder 3 millones de empleos en el  sector formal e informal. En la primera fase de la contingencia sanitaria la Secretaría de Trabajo y Previsión Social del Gobierno de la República reconoció que se perdieron 346,878 empleos del sector formal. 

 Ante esta situación tan compleja, la intervención del gobierno, de los sectores económicos del país y de los académicos es necesaria y urgente para enfrentar airosamente  la crisis que se avecina. Las acciones que implementan otras naciones muestran caminos que pueden servir de ejemplo en la prevención de la pandemia económica que se avizora. Estamos a tiempo de diseñar y aplicar políticas que logren detener la caída de la economía mexicana.