El efecto dominó tras la crisis política en Sinaloa alcanzó este fin de semana al Ayuntamiento de Culiacán. En una sesión extraordinaria, el Cabildo aprobó la solicitud de licencia temporal del alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, quien fue señalado recientemente por el Departamento de Justicia de EE. UU. en la misma red de presuntos nexos con la facción de Los Chapitos que involucra al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.

En su lugar, Ana Miriam Ramos Villareal, quien fungía como síndica municipal, rindió protesta como alcaldesa sustituta, asumiendo el mando de la capital del estado de manera inmediata.

Transparencia y rendición de cuentas

En sus primeras declaraciones tras asumir el cargo, Ramos Villareal fue enfática al señalar que la salida provisional de Gámez Mendívil es una medida necesaria para garantizar la limpieza de los procesos judiciales que se avecinan, tanto en el ámbito federal como internacional.

“La licencia otorgada responde a la necesidad de permitir que se desarrollen las investigaciones correspondientes con total transparencia y sin interferencias”, aseguró la alcaldesa sustituta.

Ramos subrayó que la prioridad de su administración interina será privilegiar la rendición de cuentas y mantener la confianza ciudadana en las instituciones municipales, mientras las autoridades mexicanas y estadounidenses desahogan las pruebas del caso.

Gobierno sin interrupciones

A pesar del relevo en la presidencia municipal, Ana Miriam Ramos aclaró que la operatividad del Ayuntamiento no sufrirá cambios drásticos. Informó que el gabinete y el personal cercano al alcalde con licencia permanecerán en sus puestos para dar continuidad a los servicios públicos y proyectos en curso.

  • Continuidad administrativa: Solo se autorizó el movimiento de la alcaldía por parte del Cabildo.
  • Gabinete: No se prevén renuncias masivas ni cambios en las secretarías clave por el momento.

Con este movimiento, Culiacán se suma al estado de excepción política que vive Sinaloa, con sus principales liderazgos bajo investigación y con mandos interinos que buscan mantener la gobernabilidad en medio de uno de los escándalos de narcopolítica más grandes de la década.