People walk in downtown in Mexico City on December 16, 2020, amid the COVID-19 pandemic. (Photo by ALFREDO ESTRELLA / AE / AFP)

El día a día relacionado con lo que acontece por la pandemia del Covid-19 va dando bofetadas de realidad a lo que hace algunos meses se consideraba “información veraz y comprobada”, de manera que puede ser muy aventurado dar por seguros algunos datos.

Es lógico que lo relacionado con la pandemia se analice, primordialmente, desde el punto de vista sanitario, al ser una amenaza real y presente a nuestra vida, sin escala alguna, porque después de las millones de muertes que se contabilizan al momento nada nos garantiza entrar en el supuesto de quienes únicamente presentan “síntomas leves”.

Sin embargo, una muy interesante arista de la pandemia es la que tiene que ver con la información.

Al hablar de este enfoque no me refiero a la información que es pública (por emanar de autoridades) ni a la que se multiplica exponencialmente a través de los medios de información (independientemente de dónde provenga).

Me refiero a la información que, en lo individual, somos capaces de asimilar. Es decir, en un aspecto personal concreto, no de forma abstracta que únicamente vemos pasar, generalmente, a velocidad vertiginosa.

Muy al principio de la pandemia era tal el temor que hacía pensar que el virus estaba justamente esperándonos al abrir la puerta de nuestras casas, listo para invadir nuestro cuerpo a la primera inhalación.

Con el tiempo, se fue conociendo que es muy baja la probabilidad de contagiarse en espacios abiertos en donde no exista aglomeración de personas, de manera que una salida al parque a ejercitarse, por ejemplo, no se compara en riesgo con un paseo por el centro comercial.

También hay medidas que de tan burdas no se puede explicar que no nos demos cuenta de lo absurdas que son.

El “tapete sanitizador” es de los mejores ejemplos. No quisiera ni pensar en la cantidad de microbios, bacterias y quién sabe qué más se queda en nuestros zapatos, después de pisar uno de ellos. Pero es parte de una gran cantidad de filtros para ingresar a distintos comercios. ¿Podrá el Covid-19 saltar desde la suela de los zapatos hasta el sistema respiratorio de una persona?

Por otra parte, existe cierta información que, aunque no comprobada quizá con rigor científico, por lo menos llama bastante la atención y, quizá, adquiere seriedad y relevancia con el paso del tiempo.

Por ejemplo, se pensaba que pasando las elecciones se tendría un alza importante de contagios, derivado de las campañas que de forma irresponsable continuaron sin control alguno de las multitudes.

Curiosamente, no parece existir, en este momento, información que ligue el proceso electoral con la tercera ola que ya se encuentra en curso en nuestro país, de manera que parece que ese proceso, a pesar de la forma irresponsable en que se llevó a cabo con mítines y demás eventos, no influyó en el alza de contagios.

En contraste, hace algunos días leí algo que me pareció más digno de análisis: la gran cantidad de personas de origen indio que están llegando a México por vía aérea desde Frankfurt y Ámsterdam a pasar una cuarentena de quince días, previo a viajar a los Estados Unidos desde nuestro país.

¿Dónde parece haberse originado la variante Delta del Covid-19 que azota actualmente a varios países del mundo, incluido México?

Efectivamente, en India.

Así que ese hecho podría estarnos diciendo mucho del origen de esta nueva tercera ola en nuestro país, sin que necesariamente se nos está informando cabalmente al respecto.

A propósito de las distintas variantes que ya se conocen del Covid-19, realmente no sabemos la cobertura que tendrán las vacunas con que se cuenta en la actualidad, lo cual es bastante desalentador.

Existen personas que con gran ilusión ya recibieron su esquema completo de vacunación, pero mucho más pronto de lo que pensaron volvieron a la incertidumbre que generan estas nuevas variantes del virus, de tal modo que no tienen seguridad de que realmente se encuentren protegidas.

Pareciera un duro golpe de vuelta a los inicios. No es mofa, es una realidad: en estos momentos no sabemos cuántas letras del alfabeto griego harán falta para describir las distintas variantes del Covid-19.

Vamos en la delta, por el momento. Y me parece que apenas se está comenzando a conocer el comportamiento de esa variante, aun cuando conserva los rasgos esenciales del Covid-19 original.

En tal sentido, no por sí sola la información, sino la capacidad que vayamos desarrollando para asimilarla, será un factor relevante para sobrellevar esta situación que parece no tener fin.

Desde luego, existe información muy valiosa pero, insisto, por sí sola no resuelve todo sin un debido proceso de asimilación de nuestra parte para tomar las decisiones correctas.

Y una de esas decisiones de lo más correcta que usted pueda tomar es el auto cuidado, pues seguramente va a seguir habiendo fiestas, reuniones y demás, clandestinas o no, pero con el alto grado de irresponsabilidad de hace 2, 5, 6, 12 o 15 meses.

Y seguiremos topándonos con irresponsables que le harán comentarios como “tuve contacto con … que salió positivo pero yo me siento bien, si quieres nos vemos en la tarde…”. Ya depende de usted si se encuentra o no con esa persona.

Por cuanto a la responsabilidad de las autoridades de salud en el desastroso manejo de la pandemia, algunos se deleitan en pensar en el momento en que “sean llevados ante la justicia”.

Ni siquiera sabemos si eso será realidad algún día, pero creo que es más importante hacer lo propio para superar esta situación y salvaguardarnos, por el momento. Si llega el tiempo de llevarlos a la justicia o no eso es un tema aparte.
En tal sentido, infórmese, asimile la información y cuídese.

* Licenciado en derecho y maestro en transparencia y protección de datos personales. Actualmente ejerce en el Poder Judicial de la Federación. También ha prestado sus servicios al INAI y a la SEGOB, entre otras instituciones.