La narrativa del voto útil se ha intensificado en los últimos días. En la que se llama a sacrificar ideales, preferencias e ilusiones, para apoyar a candidatos, que aunque no te convenzan, se supone que son la única alternativa para detener el triunfo de los perversos que quieren destruir al país.
El voto útil no es una narrativa nueva, fue impulsado en tiempos de Vicente Fox para sacar a patadas al PRI de Los Pinos. Pero se trata de una cantaleta hipócrita y convenenciera. Desde mi punto de vista adultera la visión de la democracia y lo que en realidad busca es que apoyemos los intereses de grupos fácticos.
Dos estrategias son las que están usando para ello: una es la ola de declinaciones de aspirantes que no tienen posibilidades y se suman a otro. Claro que declinar no tiene efectos más que propagandísticos, aunque en algunos casos –como en Sonora- no podemos negar que se trata de mensajes poderosos.
La otra estrategia que circula en redes pregona que no debes “desperdiciar” tu voto, en este caso, te hacen creer que eres un mal patriota –o hasta te tachan de tonto- si no haces algo por detener a Morena.
A nivel nacional, esta campaña va dirigida en contra de Movimiento Ciudadano, tanto los presidentes nacionales del PAN, PRI y PRD han dicho que votar por MC o por Morena es como tirar el voto a la basura. A nivel local, vemos que eso pasa con los de reciente creación. Por ejemplo, los partidos con registro local, como Futuro, y dicen que votar por Pedro Kumamoto, en realidad beneficia a Alberto Uribe, de Morena.
Es cierto que con el actual gobierno hay riesgos de autoritarismo, de regresiones. Pero se necesitaría ser muy ingenuo para creer que Santiago Creel, Gabriel Quadri o Margarita Zavala, son los salvadores de la nación.
En política, lo que más importa es la obtención, la conservación o la ampliación de los espacios de poder, pues en cada elección todos los huecos se llenan y lo que unos pierden, otros lo ganan. Y la tesis que hoy enarbolan quienes crearon la coalición “Va por México” (Integrada por el PRI, el PAN y el PRD) es que los mexicanos estamos obligados a ayudarles a arrebatar espacios de poder, para quienes hoy tienen demasiados. Es decir, generar contrapesos.
Es cierto que en democracia estos contrapesos son importantes para generar mecanismos de control en el ejercicio de ese poder. El problema es que todo esto que suena maravilloso, en la vida real no sucede. Es ahí donde radica la hipocresía.
Se supone que el voto útil al que están llamando los prianistas, quienes hoy quieren un cheque en blanco, serviría para frenar un proyecto autoritario.
Ahora vamos a la praxis.
Ya estando en la Cámara, los partidos políticos se entienden muy bien. Quienes hemos estado en la fuente política, sabemos que a la hora de la hora, se sientan y negocian en lo oscurito.
Por ejemplo, el PRI y el PAN se entendieron muy bien con Morena en la actual legislatura, al aprobar el 75 % de las iniciativas en el mismo sentido, incluyendo reformas polémicas como la creación de la Guardia Nacional o la modificación a la figura de Prisión Preventiva.
Lo que realmente quieren todos los partidos es tener suficientes posiciones de poder, como ya expliqué, para negociar, para presionar o intercambiar sus “buenos oficios”. Acuérdese usted como varios legisladores están acusados de recibir millonarios sobornos para aprobar la reforma energética en tiempos de Peña Nieto, por ejemplo.
Es decir, tendríamos que ser muy ingenuos para pensar que ese supuesto voto útil es para beneficiar a los mexicanos. Ese voto útil en realidad sirve para beneficiar a quienes ambicionan más espacios de poder para negociar y obtener prebendas. Así de crudo.
Y no quiero ser mal interpretado. Por supuesto que me preocupa que al actual gobierno de la Cuarta Transformación no le gustan los contrapesos. Me preocupa que ha amagado con eliminar a otros organismos autónomos, que está impulsando proyectos contra el equilibrio ecológico, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, y está impulsando una militarización del país a través de la Guardia Nacional, que es un ejército con disfraz de policía civil.
Quienes auguran una dictadura comunista, por supuesto exageran. Pero sí tenemos temor de que se implante algo que en ciencia política conocemos como régimen híbrido, que tiene elementos una democracia neoliberal, mezclados con una república autoritaria. Un ejemplo: si la Secretaría de Gobernación volviera a realizar elecciones.
También estoy de acuerdo que la política necesita contrapesos, no es lo mismo que oposición, la cual está desde hace muchos años moralmente derrotada.
Yo si veo riesgos de regresión autoritaria. Pero por supuesto que tengo todo el derecho –como millones de mexicanos- de dudar si realmente el PRI, PAN Y PRD sean ese contrapeso, que necesitamos. Muchos dirán: es el único posible. Eso, señoras y señoras, es una auténtica tragedia.
Hoy, el PRIAN presenta a los mismos rostros de hace 20 años, fingiendo que son demócratas, y esperando que les perdonemos añejas e históricas afrentas. Quieren que les entreguemos un cheque en blanco, o como si estuviéramos todos aclamando su triunfal retorno.
Soy de los que creen que es urgente construir una tercera vía pues hoy por hoy nos quieren hacer creer que hay de dos sopas: o votar por los ineptos de presente o por los corruptos del pasado.
Y me queda claro que ninguno de esos va a salvar a México.
¿Diagnóstico pesimista? Por supuesto.
Pero es lo a que yo llamaría, pesimismo legítimo.















