El expresidente Felipe Calderón calificó como un delito grave y un reflejo del clima de polarización en el país el derribo y la decapitación de la estatua con su efigie, ubicada en el Complejo Cultural Los Pinos. Para el exmandatario, este acto vandálico trasciende el plano simbólico y evidencia un entorno de hostigamiento contra los sectores que mantienen posturas críticas o divergentes del oficialismo.

Durante una entrevista concedida este viernes a la periodista Azucena Uresti, Calderón advirtió que el escenario político nacional erosiona los principios de convivencia democrática.

“A quien piensa distinto se le considera enemigo”: Calderón
Durante el espacio informativo, el ex titular del Ejecutivo federal sostuvo que la pluralidad política en México enfrenta un retroceso debido al tratamiento institucional y social que se da a la oposición y a la disidencia.
“México está perdiendo su condición democrática”, aseveró Calderón, al tiempo de cuestionar la narrativa de confrontación con la que se aborda el debate público. “A quien piensa distinto no se le considera mexicano, sino se le considera enemigo a vencer, enemigo a acabar, enemigo a agredir”, puntualizó.
El posicionamiento se da luego de que se confirmaran los daños materiales cometidos contra su monumento en el recinto cultural e histórico, un hecho que ha reabierto el debate sobre los límites de la confrontación política y la seguridad de los espacios públicos en el país.
Repercusiones del hecho vandálico
El incidente en Los Pinos ha generado reacciones encontradas en el espectro político, situando el foco en la necesidad de garantizar la tolerancia institucional frente a figuras de distintas administraciones públicas. Hasta el momento, las autoridades culturales y de seguridad no han emitido un reporte sobre las medidas de vigilancia en el complejo tras la agresión a la estatua.
















