- La incautación récord de casi 3.9 millones de litros de hidrocarburo expone la sofisticación de las redes criminales; la presidenta Claudia Sheinbaum aclara que se trata de “centros de procesamiento”.
El reciente desmantelamiento de un megacomplejo de procesamiento ilegal de combustible en Reynosa, Tamaulipas, ha puesto al descubierto la profunda transformación del robo de hidrocarburos en México. El fenómeno conocido como huachicol ha dejado de limitarse a la extracción rústica mediante tomas clandestinas en ductos de Pemex para dar paso a la operación de infraestructura industrial capaz de refinarlo y distribuirlo a gran escala.

Un análisis de los operativos realizados por las fuerzas federales entre 2019 y 2026 revela un patrón de creciente sofisticación técnica y logística en al menos seis entidades del país, donde grupos delictivos operan instalaciones equipadas con maquinaria pesada para destilar derivados del petróleo y comercializarlos en el mercado negro.
Aseguramiento récord a pasos de la Guardia Nacional
El golpe más reciente ocurrió el pasado 24 de julio en Reynosa, Tamaulipas, donde autoridades federales desmantelaron dos instalaciones mayores dedicadas a la transformación de combustible robado.
La instalación principal se localizó en la Brecha El Becerro, a tan solo 1.5 kilómetros de un cuartel de la Guardia Nacional. En dicho predio se incautó la cifra récord de 3 millones 769 mil 500 litros de hidrocarburo, además de tanques de almacenamiento y maquinaria de destilación.
De forma simultánea, en un segundo predio de la misma zona fronteriza, las fuerzas de seguridad aseguraron una planta complementaria con 109 mil 400 litros de hidrocarburo, sumando cerca de 3.9 millones de litros asegurados en un solo operativo.
“No son refinerías, son centros de procesamiento”: Claudia Sheinbaum
Cuestionada sobre la capacidad instalada de este tipo de predios e instalaciones delictivas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo precisó el alcance técnico de los hallazgos y matizó la terminología utilizada sobre estos complejos.
“No son refinerías, son algunos centros de procesamiento; es muy distinto a una refinería, que lleva procesos bastante complejos”, explicó la Mandataria federal durante su conferencia de prensa.
A pesar de las diferencias técnicas respecto a un complejo petroquímico formal, los informes de inteligencia confirman que estos centros de procesamiento clandestinos permiten a los grupos criminales purificar el condensado y el crudo robado para convertirlo en diésel o gasolinas de baja calidad, cerrando el ciclo de producción y distribución ilícita a nivel nacional.

















