- Múltiples encuestas de referencia en EE. UU. sitúan la aceptación presidencial entre el 32% y el 34%, golpeada por el precio de la gasolina y el rechazo a su política migratoria.
La aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cayó a un mínimo histórico registrado para un mandatario en su segundo periodo de gobierno, situándose en un rango de apenas 32 al 34 por ciento, según reveló un reporte del diario The New York Times.
La severa erosión en la popularidad del mandatario responde principalmente al estancamiento del conflicto armado con Irán y al persistente incremento en los precios de los combustibles, factores económicos y geopolíticos que amenazan con impactar de forma directa las elecciones legislativas de noviembre.
La tendencia a la baja es respaldada de forma consistente por las casas encuestadoras más influyentes del país:
- Universidad de Quinnipiac: Ubica la aprobación presidencial en su punto más bajo con un 32%.
- AP-NORC: Registra un nivel de aceptación del 33%.
- CNN: Sitúa el respaldo popular en un 34%.
Cuestionamiento a las deportaciones y rechazo en política migratoria
El descontento ciudadano se extiende también a una de las banderas centrales de su administración. Según el más reciente sondeo del Centro de Investigación de Asuntos Públicos AP-NORC, únicamente el 39% de los estadounidenses respalda su política migratoria.
Adicionalmente, la mitad de la población considera que la Casa Blanca ha rebasado los límites con las medidas de deportación masiva ejecutadas en los últimos meses.
Trump desestima los sondeos: “Son las cifras más altas que he tenido”
Frente a la difusión de los datos demoscópicos, el presidente estadounidense descalificó públicamente las mediciones a través de sus plataformas digitales, asegurando que las encuestas tradicionales no reflejan el apoyo real a su gestión.
“Mis Cifras Reales En Las Encuestas Son Las Más Altas Que He Tenido Nunca”, publicó Trump en redes sociales, rechazando los reportes de desaprobación.
Pese a las declaraciones de la Casa Blanca, analistas políticos coinciden en que la acumulación de factores como el alza inflacionaria en la gasolina y el descontento migratorio colocan al Partido Republicano en una posición de vulnerabilidad de cara al proceso electoral de fin de año.


















