- Las exportaciones siderúrgicas hacia EE. UU. registraron caídas en 2025 bajo el marco de la Sección 232; en 2026, las nuevas reglas implementadas por la Casa Blanca reconfiguran la competitividad en la región.
El comercio siderúrgico en Norteamérica enfrenta una reestructuración profunda. Durante 2025, México y Canadá perdieron participación en las importaciones de acero de Estados Unidos, en un entorno marcado por disputas comerciales, barreras arancelarias bajo el T-MEC y respuestas bilaterales dispares entre los socios comerciales.

De acuerdo con análisis del Congreso estadounidense, EE. UU. importó artículos de acero por un valor global de 22,849 millones de dólares en 2025 (excluyendo derivados), lo que representó una contracción del 21% en comparación con 2024.
Caída en las cuotas de mercado y respuestas divergentes
Dentro de este repliegue comercial, los dos principales socios regionales de Estados Unidos registraron reducciones significativas en su cuota de mercado:
- Canadá: Su participación en las importaciones siderúrgicas de EE. UU. descendió del 23% al 18%, alcanzando un valor de 4,541 millones de dólares.
- México: Registró una disminución del 11% al 9%, situando sus envíos en 2,233 millones de dólares.
La diferencia clave entre ambas naciones radicó en la política aduanera: mientras Canadá aplicó aranceles de represalia del 25% a las importaciones de acero y aluminio estadounidenses (equivalentes a cerca de 11,000 millones de dólares estadounidenses), las aduanas mexicanas optaron por no imponer medidas arancelarias de compensación.
Actualmente, las tarifas de la Sección 232 continúan aplicándose a productos que cumplen con los criterios de origen del T-MEC, lo que mantiene la presión sobre las cadenas de suministro regionales.
Cambios de la Casa Blanca en 2026 y debate industrial
El escenario comercial dio un giro adicional en abril de 2026, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, implementó modificaciones sustanciales a la política arancelaria:
- Cobro sobre valor total: Imposición de aranceles sobre el valor total de los bienes importados y no únicamente sobre el contenido de metal.
- Ajuste a derivados: Fijación de un arancel del 10% a derivados que contengan un 95% de acero y aluminio de origen estadounidense, junto con la eliminación del proceso de inclusiones.
- Incentivos a la inversión: La Casa Blanca redujo al 15% el arancel sobre ciertos equipos industriales y de redes eléctricas hasta 2027, con el objetivo de respaldar la expansión de la capacidad productiva en suelo estadounidense.
El impacto de estas medidas mantiene dividida a la industria. Mientras algunos sectores empresariales advierten sobre costos elevados para los fabricantes norteamericanos, productores locales de acero argumentan que los aranceles son indispensables para la producción interna, al tiempo que diversos actores insisten en la urgencia de armonizar las políticas comerciales en Norteamérica para proteger la integración del T-MEC.


















