• El gobierno nipón reaccionó a las medidas punitivas anunciadas por Washington contra 60 países para combatir el trabajo forzado, asegurando que sus exenciones comerciales bilaterales se mantendrán intactas.

El Gobierno de Japón calificó como “lamentable” el anuncio de la administración de Estados Unidos sobre la imposición de una nueva batería de aranceles dirigida a 60 países, medida justificada por Washington como un castigo económico para las naciones que no hayan prohibido la importación de bienes producidos con trabajo forzado.

Pese al pronunciamiento, el Ejecutivo japonés confía en que no habrá afectaciones directas sobre sus exportaciones ni recargos adicionales, manteniendo plenamente vigente el acuerdo comercial bilateral suscrito el año pasado entre ambas potencias.

Compromiso comercial sin cambios entre Tokio y Washington

Durante una rueda de prensa, el portavoz gubernamental de Japón, Minoru Kihara, aseguró que la relación comercial con el país norteamericano se mantiene estable y bajo los términos previamente negociados.

“El acuerdo alcanzado el año pasado entre Japón y Estados Unidos sigue sin cambios. Ya hemos confirmado que Estados Unidos no impondrá ningún arancel adicional más allá de lo establecido en el acuerdo”, declaró el funcionario en testimonios recogidos por la agencia Jiji Press.

Endurecimiento comercial de EE. UU. ante el trabajo forzado

La nueva política arancelaria de la Casa Blanca reemplaza formalmente al arancel global temporal del 10 por ciento que estuvo vigente durante 150 días y cuya expiración estaba programada para la medianoche.

De acuerdo con la postura de las autoridades estadounidenses, la medida responde a que “décadas de persuasión moral no han logrado erradicar el trabajo forzado de las cadenas globales de suministro”, argumentando que es momento de que sus socios comerciales adopten restricciones severas contra los insumos provenientes de mano de obra no libre.

A pesar del endurecimiento en la política comercial de Washington, la diplomacia japonesa confía en que los canales bilaterales abiertos permitirán blindar su flujo de intercambio sin recargos extraordinarios.