- La presidenta sostuvo que la educación y la concientización son más efectivas que la censura, aunque respetó la facultad de los estados para restringir espectáculos públicos.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que el Gobierno Federal no impulsará leyes o medidas para prohibir canciones que hagan apología del delito, promuevan la violencia, el consumo de drogas o contenidos misóginos, al considerar que la censura no es la vía idónea para transformar conductas sociales.

Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria sostuvo que la estrategia de su administración se enfocará en promover la educación, la cultura y la sensibilización social para desincentivar el consumo de este tipo de contenidos entre la población.
Autonomía estatal en presentaciones públicas
Al ser cuestionada sobre las restricciones locales que diversos gobiernos estatales y municipales han implementado en los últimos meses contra agrupaciones musicales de géneros como los corridos tumbados o narcocorridos, Sheinbaum Pardo aclaró que dichas regulaciones no prohíben la música en sí, sino su difusión en eventos pagados con recursos públicos o en recintos bajo jurisdicción local.
“Es decir, ya no se invita a grupos que tengan que ver con grupos delictivos, sobre violencia, sobre el consumo de drogas o sobre misoginia”, explicó la mandataria, reconociendo que las entidades federativas cuentan con atribuciones legales para regular los espectáculos públicos en sus territorios.
Sin embargo, reiteró que la postura del Ejecutivo Federal prioriza el debate abierto y la formación de criterios antes que el prohibicionismo.
Educación sobre prohibición: el contraste con la salud infantil
Para ejemplificar los casos en los que la intervención del Estado sí requiere un marco prohibitivo directo, la jefa del Ejecutivo contrastó la libertad de expresión musical con la regulación de la salud pública en los planteles escolares.
En ese sentido, recordó la restricción impuesta a la venta y consumo de comida chatarra y bebidas con alto contenido de azúcar dentro de las escuelas del país, argumentando que se trata de una medida indispensable para proteger la salud de la infancia frente a padecimientos como la diabetes infantil y la hipertensión.
La presidenta concluyó que, en el ámbito cultural y social, el cambio de fondo debe impulsarse desde las aulas y el entorno familiar, generando alternativas para las juventudes sin recurrir a mecanismos de censura federal.

















