• Un informe especial del Departamento de Estado asegura que La Habana lideró una campaña de subversión en las altas esferas del gobierno e impulsó un modelo de “guerra de desgaste”.

El gobierno de Estados Unidos escaló de manera drástica las tensiones bilaterales este lunes 20 de julio de 2026, al acusar formalmente a Cuba de haber liderado una campaña sostenida de “espionaje y subversión” dentro de su territorio por casi 70 años.

A través de un informe especial divulgado por el Departamento de Estado, la administración de Donald Trump señaló que los esfuerzos de inteligencia de la isla lograron penetrar estructuras clave del poder estadounidense.

“Es una campaña que se ha infiltrado en las más altas esferas del gobierno de Estados Unidos”, detalla el documento oficial, que además acusa a La Habana de reclutar y formar a “generaciones de activistas” y de respaldar de forma sistemática el “terrorismo de izquierda”.

Estas acusaciones forman parte de una estrategia de creciente presión económica y diplomática por parte de la Casa Blanca hacia el gobierno cubano, en un momento en que la isla comunista afronta su peor crisis económica en décadas.

Un conflicto heredado de la Guerra Fría

El informe realiza un repaso histórico sobre la ruptura de los lazos entre ambos países. Aunque el triunfo de la Revolución castrista en 1959 fue recibido inicialmente con beneplácito por Washington, el contexto de la Guerra Fría desbarató rápidamente cualquier tentativa de relación pacífica.

Tras la nacionalización de empresas estadounidenses por parte del régimen de Fidel Castro, Washington impuso sanciones severas, lo que provocó el alineamiento definitivo de La Habana con Moscú y el bloque soviético, iniciando un periodo de acoso mutuo que incluyó intentos de asesinato contra Castro y el respaldo cubano a movimientos guerrilleros en América Latina.

El modelo de “guerra de desgaste”

El análisis del Departamento de Estado admite las asimetrías militares entre ambas naciones, pero subraya la efectividad de las tácticas de inteligencia cubanas a lo largo de las décadas:

  • Capacidad convencional: El informe reconoce explícitamente que “La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional”.
  • Asimetría táctica: En su lugar, el documento afirma que las agencias cubanas perfeccionaron un modelo de “larga guerra de desgaste”.
  • Estructura: Esta estrategia se organizó en torno al espionaje, la infiltración de agentes, el sabotaje y la creación de redes de aliados diseñadas para “volcar a Estados Unidos contra sí mismo”.

Con la publicación de este reporte, el gobierno estadounidense justifica el endurecimiento de los embargos y las restricciones financieras contra la isla, perfilando un panorama de confrontación de largo plazo en la política exterior de la región.