• El portavoz de la cancillería china, Lin Jian, instó a la Casa Blanca a dejar de difamar a Pekín y a no utilizar a la nación asiática como un tema con fines político-electorales.

La respuesta diplomática de Pekín no se hizo esperar. El gobierno de China calificó este viernes 17 de julio de 2026 como “puras invenciones y calumnias maliciosas” las acusaciones lanzadas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien pocas horas antes denunció una presunta interferencia cibernética china en las elecciones presidenciales de 2020.

Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, rechazó enérgicamente los señalamientos de la Casa Blanca y aseguró que las afirmaciones del mandatario republicano carecen de cualquier sustento técnico o de inteligencia real.

“China no tiene interés en las elecciones de EE. UU.”

La postura oficial de Pekín busca desmarcar por completo su agenda exterior de la intensa carrera de cara a las próximas elecciones intermedias en Estados Unidos. El portavoz ministerial fue tajante al señalar el histórico principio de no intervención de su país:

“Son puras invenciones y calumnias maliciosas que desde hace mucho tiempo se ha demostrado que carecen de fundamento. China no tiene ningún interés en las elecciones estadounidenses y nunca ha interferido en ellas”, reviró Lin Jian ante los medios de comunicación.

En un contraataque retórico, el funcionario sugirió que Washington busca desviar la atención de sus propios conflictos internos: “La comunidad internacional ve con mucha claridad quién es el que habitualmente interfiere en los asuntos internos de otros países”.

El reclamo de Trump y el factor Venezuela

La reacción del gigante asiático ocurre tras el sorpresivo mensaje a la nación de Trump, en el cual desclasificó supuestos informes de inteligencia en el sitio web de la Casa Blanca para sostener su narrativa de que los comicios de 2020 —donde se impuso Joe Biden— le fueron “robados”.

En dicho discurso, el jefe del Ejecutivo estadounidense acusó a Pekín de haber robado los registros de 220 millones de votantes mediante hackeos y, simultáneamente, extendió sus sospechas hacia el sur del continente al sugerir que Venezuela también podría tener la capacidad de manipular las máquinas de votación electrónica de Estados Unidos.

Presión interna para reformar el sistema electoral

A la par de las tensiones diplomáticas, el discurso de Trump reavivó el debate legislativo en su país. El presidente aprovechó la exposición de los supuestos ciberataques extranjeros para exigir a los legisladores del Capitolio la aprobación de severas restricciones al voto.

Sin embargo, analistas políticos locales reportan que esta iniciativa de reforma electoral enfrenta un panorama adverso, ya que genera un escaso interés y un notable escepticismo incluso dentro de las filas de su propio Partido Republicano.

“Instamos a la parte estadounidense a reflexionar sobre sus propias acciones, dejar de difamar infundadamente a China, abstenerse de convertir a China en un tema de sus elecciones y hacer más por beneficiar las relaciones bilaterales”, concluyó el portavoz Lin Jian, marcando una clara línea roja en la retórica de la superpotencia asiática.