• El ingeniero civil Eduardo Ramírez Cato advierte que el incidente fue provocado por errores en la formación del convoy o falta de pericia de la tripulación, y no por fallas en las vías.

El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec vuelve a situarse en el centro del debate público tras registrarse un nuevo descarrilamiento en territorio oaxaqueño. Aunque las primeras versiones e imágenes en redes sociales sugerían un problema estructural en las vías, para una entrevista con MSV NOTICIAS, el ingeniero civil Eduardo Ramírez Cato, especialista en infraestructura ferroviaria, aclaró que las evidencias físicas apuntan firmemente a errores graves en la formación y operación del convoy.

En entrevista con el periodista Luis Cárdenas de MSV NOTICIAS, el especialista detalló que, a diferencia del percance previo registrado el 28 de diciembre, las características de este incidente descartan una falla de materiales y exponen la falta de pericia de la tripulación a cargo de la ruta.

La física detrás del accidente: El “efecto liga”

Ramírez Cato explicó que, en esta ocasión, las unidades del tren volcaron hacia la parte interna de la curva, un comportamiento físico que revela una tensión incorrecta durante el trayecto y no un colapso del terreno o del riel.

“Eso lo único que nos puede dejar ver es que al momento de ir subiendo el tren hay un jalón hacia abajo y entonces estiran la liga… Esto obedece seguramente a un mal manejo del tren o a una formación defectuosa del tren”, precisó el ingeniero.

Asimismo, puntualizó de manera categórica que el riel roto que es visible en las fotografías del lugar del accidente es una consecuencia del enorme peso del impacto de los vagones al caer, y de ninguna manera la causa original del percance.

El “efecto acordeón” por una mala distribución del peso

El especialista en sistemas ferroviarios enfatizó que la correcta distribución de la carga a lo largo de los vagones es un factor de seguridad crítico e ineludible, especialmente en tramos que presentan pendientes pronunciadas y curvas complejas como las de la región del Istmo.

Una planeación defectuosa en el orden de los carros genera fuerzas dinámicas que la tripulación no puede controlar al momento de desacelerar o acelerar:

  • Riesgo por peso: “Si los carros más pesados van atrás y los más ligeros adelante, en un enfrenón pues se hace un acordeón tremendo”, sentenció Ramírez Cato.
  • Diagnóstico: Si la secuencia del tren no respeta las normas técnicas o si los operadores realizan maniobras bruscas sin la capacitación adecuada, el descarrilamiento se vuelve inevitable.

Exigen revisar la caja negra para evaluar a la tripulación

Ante las recurrentes fallas operativas en este proyecto insignia de conectividad comercial, Eduardo Ramírez Cato insistió en la necesidad urgente de que las autoridades competentes aseguren y analicen la caja negra del Tren Interoceánico.

El examen de los datos técnicos de velocidad, presión de frenado y aceleración será indispensable para confirmar de manera oficial las sospechas de una tripulación con poca experiencia y determinar las responsabilidades operativas detrás de este suceso que vuelve a poner en entredicho la seguridad del sistema ferroviario en el sur del país.