- El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó la medida bajo la Sección 301; los gravámenes castigan disputas tecnológicas, barreras al etanol y la deforestación ilegal en la Amazonía.
La relación comercial entre las dos mayores economías del continente americano ha entrado en una fase de máxima fricción. El Gobierno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, planea imponer un nuevo arancel del 25 por ciento a una amplia gama de productos procedentes de Brasil, como resultado de una investigación oficial sobre presuntas prácticas desleales y bloqueos a mercancías estadounidenses en el país sudamericano.

Lo que inicialmente comenzó como una filtración en medios de comunicación brasileños fue confirmado de manera oficial por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. El funcionario federal argumentó que la drástica medida es una respuesta directa a la falta de disposición del Gobierno que encabeza Luiz Inácio Lula da Silva para alcanzar un acuerdo comercial bilateral equitativo.
“No debe haber confusión sobre el motivo de la medida”, advirtió Rubio a través de un mensaje en la red social X, donde detalló que Trump ordenó al Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) aplicar los gravámenes. El secretario de Estado fustigó que Lula ha antepuesto “su propio ego” durante el último año en lugar de negociar “de buena fe” en beneficio del pueblo brasileño.
La Sección 301 y los detonantes del castigo comercial
La imposición de estos aranceles se sustenta en una investigación formal iniciada al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta legal que faculta a Washington a responder unilateralmente ante prácticas comerciales extranjeras que considere discriminatorias o perjudiciales para las corporaciones estadounidenses.
De acuerdo con los informes técnicos de la USTR, la recomendación de sancionar a Brasil responde a tres ejes de conflicto principales:
- Censura tecnológica: Supuestas restricciones y bloqueos regulatorios aplicados por el gobierno brasileño contra empresas tecnológicas de origen estadounidense.
- Bloqueo al etanol: Trabas arancelarias y restricciones comerciales que impiden el libre acceso del etanol estadounidense al mercado brasileño.
- Deforestación de la Amazonía: La USTR sostiene que la deforestación ilegal en la selva amazónica otorga a Brasil una ventaja competitiva desleal, al ampliar artificialmente su frontera agrícola y desplazar las exportaciones de granos y productos agrícolas de Estados Unidos en mercados de terceros países.
Excepciones al arancel y el tablero electoral brasileño
Los nuevos gravámenes del 25 por ciento se aplicarán a la mayoría de las mercancías brasileñas que ingresen a las aduanas estadounidenses, aunque la administración Trump determinó excluir temporalmente a sectores estratégicos para evitar desabastos internos en su propio mercado, tales como:
- Carne de res.
- Café.
- Metales.
- Energía y otros bienes primarios.
Esta ofensiva arancelaria ocurre además en un momento de alta ebullición política y electoral en Brasil. La sanción económica se concreta apenas unos meses después de que el senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y actual aspirante presidencial, realizara una visita oficial a Donald Trump en la Casa Blanca el pasado 7 de mayo.
Aquel encuentro fue leído a nivel internacional como un fuerte espaldarazo de la administración republicana a la causa de la ultraderecha brasileña de cara a los próximos comicios.


















