• La Guardia Revolucionaria advierte que el paso petrolero “permanecerá cerrado” mientras duren los ataques de Washington y lanza una amenaza global: “Las exportaciones son para todos o para nadie”.

La tensión geopolítica en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico de consecuencias impredecibles para la economía global. La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) anunció de manera oficial este miércoles el cierre total del estratégico estrecho de Ormuz. La medida representa una respuesta directa al nuevo bloqueo naval y a la intensa ronda de bombardeos lanzados por las fuerzas militares de los Estados Unidos en las costas iraníes.

A través de un comunicado difundido por la agencia oficial iraní Tasnim, el cuerpo de élite militar advirtió que la estratégica vía marítima —por la que transita habitualmente la quinta parte del petróleo y gas licuado del planeta— no volverá a operar hasta que cesen las hostilidades aéreas y navales de la Casa Blanca.

“El estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta el fin de las acciones malignas de Estados Unidos”, sentenció la comandancia de la IRGC en su pronunciamiento oficial.

Una amenaza al suministro global: “Para todos o para nadie”

Teherán justificó la drástica medida acusando al Pentágono de estrangular las rutas comerciales en el océano Índico, lo que a su juicio desestabiliza de forma deliberada el mercado energético internacional para perjudicar a terceras potencias aliadas de la región.

El ala militar iraní lanzó una advertencia severa que pone en jaque la seguridad de los flujos de hidrocarburos hacia Occidente y Asia:

“El enemigo debe saber que ahora que sus bandidos han cerrado la ruta de exportación de petróleo y gas al mundo desde el océano Índico, pone en peligro los intereses de los rivales económicos de Estados Unidos (…). Las exportaciones de petróleo y gas de la región son para todos o para nadie”.

Siete horas de bombardeos del Centcom cerca de Ormuz

La drástica decisión de Irán responde a una masiva operación militar ejecutada horas antes por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom). El brazo militar estadounidense confirmó en la plataforma X que sus fuerzas navales y aéreas realizaron una intensa ofensiva que se prolongó por unas siete horas, golpeando decenas de objetivos estratégicos y defensas costeras iraníes en las inmediaciones del estrecho.

Pese a la magnitud de los bombardeos ocurridos entre la noche del martes y la madrugada de este miércoles, el régimen de Teherán minimizó el impacto de la incursión armada y aseguró que sus defensas contuvieron el embate. Las autoridades navales de la IRGC afirmaron categóricamente que ningún buque comercial ni militar iraní resultó dañado durante la operación.

Demostración de fuerza en aguas del Golfo

Irán presumió un control absoluto de la zona durante el desarrollo del conflicto, asegurando que su presencia disuasoria neutralizó las intenciones de navegación aliada. De acuerdo con el parte militar de la IRGC, mientras se registraban los ataques del Centcom, “ningún barco se atrevió a cometer infracciones ni a acompañar a Estados Unidos” en las aguas restringidas.

La Casa Blanca, por su parte, mantiene desplegados a más de 50,000 efectivos militares en diversos puntos de Oriente Medio. Washington sostiene que este masivo despliegue tiene como propósito central mermar la capacidad de ataque de Irán y proteger el libre tránsito marítimo; no obstante, la respuesta militar de Teherán ha terminado por bloquear por completo el corredor energético más vigilado y disputado del mundo.