• La presidenta mexicana recordó que la relación con el exembajador de EE. UU. se pausó públicamente por injerencia; destaca que el diplomático descartó nexos de Rubén Rocha con el crimen organizado.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abordó públicamente la tensión diplomática heredada de la administración anterior respecto al exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, confirmando que la llamada “ley del hielo” o pausa en las relaciones fue una medida abierta y justificada tras la polémica captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada.

Al ser cuestionada en su conferencia de prensa matutina, la mandataria aclaró que los límites institucionales frente a la representación de Washington se establecieron de forma transparente ante lo que se consideró una intromisión en la soberanía nacional.

“Fue público que se puso en pausa la relación con el embajador por posible injerencia de Estados Unidos. No es si estamos o no conformes sino lo que él dice”, aseguró la jefa del Ejecutivo federal.

Ken Salazar descarta nexos de Rubén Rocha Moya con el narco

A pesar de los roces previos provocados por la operación unilateral del FBI en territorio mexicano, Sheinbaum calificó como “interesantes” las declaraciones más recientes ofrecidas por Ken Salazar en una entrevista. La presidenta destacó de manera particular que el propio exembajador estadounidense desestimara las versiones que vinculan al gobernador con licencia de Sinaloa con estructuras delictivas.

“Hay varias cuestiones interesantes en la entrevista, él dice que no tenía ningún indicio de que el gobernador de Sinaloa estuviera involucrado con el crimen”, subrayó la mandataria ante los medios de comunicación.

El tablero político: Sinaloa y la relación bilateral

Esta postura de la administración federal busca estabilizar el frente político en torno a Rubén Rocha Moya, quien se encuentra bajo una intensa auditoría mediática y ciudadana tras la caída de ‘El Mayo’ Zambada y el homicidio del político Héctor Melesio Cuén.

Al usar las declaraciones de Salazar como un argumento de validación externa, el Gobierno de la llamada Cuarta Transformación (4T) busca desactivar los señalamientos de la oposición y de analistas políticos que acusan presuntas redes de complicidad en el estado norteño, al tiempo que mantiene una postura de firmeza y exigencia de respeto mutuo en la agenda bilateral con la Casa Blanca.