• El mandatario competirá en las elecciones de febrero tras reformas legislativas que habilitaron la reelección indefinida y ampliaron el período presidencial a seis años.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, oficializó su camino hacia un tercer periodo presidencial consecutivo. Su partido político, Nuevas Ideas, anunció que el mandatario ganó la nominación interna de la fuerza oficialista para competir en las elecciones federales de febrero próximo, un movimiento habilitado tras una serie de reformas legales profundamente cuestionadas por la oposición y la comunidad internacional.

Bukele, quien asumió el poder originalmente en 2019, fue proclamado el domingo por la noche tras imponerse en los comicios internos de su instituto político. El gobernante de 44 años acudirá a las urnas junto a su actual vicepresidente, Félix Ulloa, liderando una intención de voto robustecida por su alta popularidad, cimentada principalmente en su estrategia de seguridad contra las pandillas.

Las reformas clave que despejaron el camino a la reelección

La postulación del mandatario salvadoreño ocurre bajo un nuevo marco constitucional. Su ruta jurídica para una nueva reelección quedó completamente despejada en julio de 2025, cuando el Congreso —de amplia mayoría oficialista— abolió de forma definitiva el límite que restringía el ejercicio del cargo a solo dos mandatos consecutivos.

Dicha reforma estructural modificó de manera profunda el sistema político del país centroamericano:

  • Reelección indefinida: Se eliminó cualquier tope de periodos para el Ejecutivo.
  • Ampliación del mandato: El periodo presidencial se extendió de cinco a seis años.
  • Sin segunda vuelta: Se eliminó el balotaje electoral, otorgando el triunfo directo a quien obtenga la mayoría simple.

Previamente, en 2021, un fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema ya había autorizado una reelección inmediata, permitiéndole postularse al segundo mandato que inició en 2024. Ese periodo en curso fue acortado legislativamente a dos años a fin de sincronizar las elecciones presidenciales con las locales, por lo que concluirá formalmente en 2027.

Popularidad por seguridad frente a las denuncias de autocracia

El respaldo popular de Nayib Bukele se mantiene sólido gracias al desmantelamiento de las estructuras criminales —catalogadas como organizaciones terroristas por los Estados Unidos— mediante la aplicación de un estado de excepción prolongado. No obstante, este modelo ha sido objeto de severas críticas por parte de organizaciones no gubernamentales internacionales, que denuncian violaciones sistemáticas a los derechos humanos y detenciones arbitrarias.

El mandatario, quien suele utilizar un estilo sarcástico en plataformas digitales y llegó a autodenominarse irónicamente como un “dictador cool”, es acusado por sus detractores de concentrar el poder de manera absoluta al mantener el control del Congreso, el aparato judicial, la fiscalía y el resto de las instituciones del Estado.

Al romper en 2019 con tres décadas de bipartidismo tradicional derivado de la posguerra civil (1980-1992), Bukele consolidó una base electoral joven y descontenta con la política tradicional. Sin una oposición consolidada que le haga sombra en las encuestas, la fórmula de Nuevas Ideas parte como la favorita indiscutible para el proceso electoral de febrero, exportando un modelo de seguridad que continúa llamando la atención de diversos gobiernos de la región.