• El secretario de Estado, Marco Rubio, reunirá a cancilleres de 60 países la próxima semana; el Departamento de Estado consultó a su embajada en México para rastrear a estos grupos.

El gobierno del presidente Donald Trump prepara una ofensiva diplomática de gran alcance global. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, convocó a ministros de Relaciones Exteriores de más de 60 países a una cumbre estratégica en Washington la próxima semana, con el objetivo de coordinar acciones internacionales para combatir lo que la Casa Blanca denomina el resurgimiento del “terrorismo transnacional de extrema izquierda”.

De acuerdo con un reporte exclusivo del diario The Washington Post, la reunión de cancilleres buscará unificar criterios y operativos contra organizaciones de carácter descentralizado, como el movimiento Antifa, a las cuales la administración estadounidense señala como agrupaciones que “pondrían en riesgo la estabilidad del hemisferio”.

Una coalición de 60 naciones bajo la lupa de Washington

Aunque el Departamento de Estado no ha anunciado de manera oficial el encuentro, los documentos filtrados revelan que la invitación se ha extendido a más de 60 naciones, concentradas principalmente en América Latina y Europa, además de aliados estratégicos en Asia como India, Indonesia y Singapur.

  • La incógnita sobre México: A pesar de la cercanía geográfica y comercial, las fuentes diplomáticas consultadas por el rotativo estadounidense no han podido confirmar si el Gobierno de México se encuentra formalmente en la lista de los países convidados a las mesas de trabajo.
  • La postura de la Casa Blanca: Para la gestión de Trump, esta corriente ideológica radicalizada representa una “amenaza que debe ser contenida” mediante inteligencia financiera y cooperación policial transfronteriza.

Espionaje diplomático: Embajada en México recabó información

El despliegue para justificar la cumbre comenzó a fraguarse a mediados de junio, cuando el secretario Marco Rubio envió un cable de alta prioridad a más de 20 embajadas de Estados Unidos en el mundo —incluyendo las sedes diplomáticas en México, Argentina, Italia y Albania—. En dicho comunicado, se solicitó de manera obligatoria recabar y sistematizar información de inteligencia local sobre supuestos grupos operativos de “extrema izquierda” que pudieran aludir amenazas a la democracia y la seguridad regional.

El Departamento de Estado incluyó de forma específica a su delegación en territorio mexicano dentro del grupo de las 20 sedes consultadas para mapear la presencia y el financiamiento de estas células.

Aliados de EE. UU. ven la cumbre con desconfianza

Pese al esfuerzo del aparato de seguridad norteamericano, la iniciativa no ha sido recibida con entusiasmo unánime. Los documentos obtenidos por el Post reflejan que diversos gobiernos aliados de Washington han expresado fuertes reservas y desconfianza en torno a la convocatoria.

Diplomáticos europeos y latinoamericanos han manifestado en privado su preocupación de que los criterios de la Casa Blanca para clasificar a un grupo político como “terrorista” respondan más a una agenda ideológica interna que a una amenaza real a la seguridad internacional, lo que podría fracturar acuerdos de cooperación preexistentes en materia de terrorismo global tradicional.