- El Centro de Predicción del Clima de EE. UU. advierte un 81% de probabilidad de que el fenómeno alcance un nivel “muy fuerte” entre octubre y diciembre, con efectos globales que persistirán hasta 2027.
El panorama climático global se encamina hacia un escenario de máxima alerta. El fenómeno meteorológico de El Niño ha ganado una fuerza inusitada durante el último mes y los modelos científicos estadounidenses advierten que es altamente probable que se sitúe entre los eventos más grandes e intensos jamás registrados desde que se iniciaron los monitoreos oficiales en 1950.

En su actualización más reciente emitida este jueves, el Centro de Predicción del Clima (CPC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos señaló que existe un 81% de probabilidad de que el fenómeno evolucione hacia un episodio “muy fuerte” cuando alcance su punto máximo entre octubre y diciembre de este año.

De acuerdo con los parámetros técnicos de la institución, la categoría de “muy fuerte” se define cuando las temperaturas de la superficie marina se elevan 2.0 grados Celsius o más por encima del valor del índice promedio. Asimismo, el CPC estimó en un alarmante 97% las probabilidades de que este impacto climatológico persista de manera extendida hasta los comienzos de la primavera boreal (otoño austral) de 2027.
Un sistema océano-atmósfera en fase de intensificación
El fenómeno de El Niño se caracteriza por calentar las temperaturas de la superficie en el centro y el este del Pacífico ecuatorial, un proceso que desencadena cambios globales drásticos en los patrones de vientos, presión atmosférica y precipitaciones del planeta.
Actualmente, las mediciones satelitales revelan que las temperaturas de la superficie del mar ya se encuentran 1.2 °C por encima del promedio en un tramo crítico del Pacífico ecuatorial conocido técnicamente como la región Niño 3.4. Los científicos explicaron que, al combinarse este indicador con el calentamiento de las aguas bajo la superficie y las anomalías en los vientos, el sistema océano-atmósfera refleja una intensificación acelerada.
Si bien los episodios de El Niño suelen alcanzar su máximo desarrollo entre noviembre y febrero, el repunte térmico y sus consecuencias ambientales en la atmósfera suelen manifestarse con rezago pero con mayor severidad.
Impactos globales: Sequías, lluvias e hitos térmicos
Los efectos indirectos de este superfenómeno se resentirán con fuerza en distintas regiones geográficas del mundo:
- Oceanía: Condiciones de sequía extrema en Australia, elevando el riesgo de incendios forestales.
- América y África: Inviernos considerablemente más lluviosos y tormentosos en el sur de Estados Unidos y en África Oriental.
- Temperatura global: Un aumento generalizado del calor planetario.
El factor del calentamiento global: Los expertos recuerdan que este fenómeno no actúa solo. Sumado al cambio climático inducido por la actividad humana, el último episodio de El Niño contribuyó de manera directa a que el año 2023 se posicionara como el segundo más cálido del que se tiene registro, mientras que el año 2024 rompió todos los parámetros al alcanzar el máximo histórico absoluto de calor en la Tierra.
Con los nuevos pronósticos sobre la mesa, las agencias meteorológicas internacionales instan a los gobiernos a activar planes de contingencia agrícola, de almacenamiento de agua y de gestión de desastres ante las anomalías climáticas que dominarán el cierre del año y la primera mitad del próximo ciclo.

















