• El informe entregado al Congreso de la Unión detalla la estrategia mexicana frente a las exigencias arancelarias de Donald Trump; alistan ronda bilateral el 20 de julio y destacan plan con Canadá.

En la antesala de una nueva fase de negociaciones complejas en Norteamérica, el Gobierno de México tiene lista su estrategia. La Secretaría de Economía (SE) definió las seis prioridades críticas que guiarán la relación comercial con Estados Unidos, orientadas a consolidar las ventajas competitivas de la economía mexicana en el nuevo orden global y frente a las políticas proteccionistas de Washington.

Estas directrices quedaron asentadas en el Informe sobre el estado que guarda el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), documento oficial que la dependencia federal entregó formalmente a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

Las 6 prioridades de México en la revisión del T-MEC

De acuerdo con el informe de la Secretaría de Economía, el equipo negociador mexicano concentrará sus esfuerzos institucionales en seis pilares específicos para blindar el intercambio comercial y evitar afectaciones unilaterales:

  • Protocolo de no aplicación de medidas unilaterales: Mecanismos para frenar la imposición de barreras comerciales sorpresivas.
  • Resolución de aranceles en acero y aluminio: Exigir formalmente a la Casa Blanca la eliminación de estos gravámenes entre los países socios.
  • Preservación de la competitividad automotriz: Blindar las reglas de origen de uno de los motores industriales más importantes del país.
  • Marcos de seguridad económica: Coordinación regional ante riesgos globales en las cadenas de suministro.
  • Atención de temas bilaterales pendientes: Desahogo de controversias previas en mesas técnicas.
  • Acciones para elevar la certidumbre a la inversión: Proveer de un entorno legal y operativo confiable para los capitales extranjeros.

“México se concentrará en generar señales de certidumbre a la inversión, exigiendo a Estados Unidos la eliminación de aranceles entre los países miembros, especialmente en los sectores de acero, aluminio y automotriz, buscando en su lugar fortalecer la competitividad regional”, sentencia el informe entregado al Poder Legislativo.

El plan: Sustitución de importaciones y sectores estratégicos

Más allá de la industria tradicional, la estrategia mexicana apunta hacia el futuro tecnológico. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum buscará capitalizar el nearshoring atrayendo y promoviendo inversiones millonarias en cuatro sectores altamente estratégicos: semiconductores (microchips), medicamentos, cómputo y electrónica.

El objetivo prioritario de Norteamérica es incrementar su capacidad manufacturera conjunta, disminuyendo de forma drástica la dependencia de insumos críticos provenientes de Asia (principalmente de terceros países) y asegurando una ventaja competitiva frente al resto de los bloques económicos mundiales.

Por su parte, el pliego de peticiones que ha puesto Estados Unidos sobre la mesa se enfoca en resolver la pérdida de empleos en sus manufacturas locales, el déficit comercial bilateral, el endurecimiento de las reglas de origen y su propia seguridad económica.

Alianza con Canadá y próxima ronda de trabajo

Mientras la negociación con Washington se anticipa ríspida, la relación de México con Ottawa avanza bajo una “agenda positiva”. El informe destaca el plan de acción conjunto aprobado por la presidenta Claudia Sheinbaum y el nuevo primer ministro canadiense, Mark Carney, trazado durante su reciente visita a territorio mexicano. Este acuerdo incluye misiones comerciales cruzadas y mecanismos para elevar los flujos de inversión bilateral.

El siguiente gran hito en el calendario comercial ocurrirá el próximo 20 de julio de 2026, fecha en la que está programada la nueva ronda de trabajo presencial entre los equipos técnicos de México y Estados Unidos. En este encuentro se definirán los siguientes pasos del proceso y se buscará desanudar los puntos más ríspidos de la agenda bilateral.