La confrontación entre la federación y el bloque de gobernadores de oposición alcanzó su punto más crítico de polarización. La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, lanzó una dura ofensiva política contra la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia “Maru” Campos Galván, descalificando de forma orgánica su calidad moral en materia de seguridad y soberanía tras las exigencias de la panista para entregar al sinaloense Rubén Rocha Moya a las agencias judiciales de Estados Unidos.

A través de un posicionamiento emitido en sus plataformas digitales oficiales, la líder del partido guinda acusó a la mandataria chihuahuense de actuar de forma sistemática en detrimento del pacto federal y de intentar justificar agendas de injerencia extranjera para matizar los rezagos de violencia que padece su propia demarcación.

Cuestionan ausencia territorial y agenda en el extranjero

“¿Cómo te atreves a querer dar lecciones de seguridad y soberanía después de que promueves la intervención extranjera, tienes a Chihuahua dentro de los estados con mayor violencia y abandonas el gobierno por dos semanas, como ha ocurrido en reiteradas ocasiones durante todo tu gobierno?”, sentenció de manera categórica Montiel Reyes, abriendo un frente de fiscalización pública respecto a las bitácoras de viaje de la titular del Ejecutivo chihuahuense.

La también exsecretaria de Bienestar Federal fustigó que la gobernadora registre una mayor contabilidad de giras y vuelos internacionales que recorridos territoriales de supervisión en las zonas con vulnerabilidad extrema de la Sierra Tarahumara: “Suman más tus viajes al extranjero que tus visitas a los municipios más pobres del estado”.

El paralelismo con el calderonismo y la defensa de la presidenta

El núcleo de la réplica oficialista escaló al plano de la doctrina de seguridad del Estado. Ariadna Montiel asimiló la postura de Maru Campos con las estrategias operativas de la administración de Felipe Calderón Hinojosa, periodo histórico constantemente criticado por la izquierda mexicana debido a la apertura de las fronteras a operativos encubiertos de agencias norteamericanas que, según el partido gobernante, terminaron por socavar el monopolio de la fuerza pública del país.

La dirigencia de Morena estructuró sus descalificaciones en los siguientes ejes de confrontación partidista:

  • Sometimiento Exterior: Calificó de subordinación ante Washington la propuesta de entregar cuadros públicos locales sin el debido proceso unificado nacional.
  • Veto Discursivo: Sostuvo que, al carecer de un modelo de pacificación exitoso en el norte del país, el panismo carece de sustento técnico para lanzar ultimátums a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo: “Después de querer entregar la patria y someternos a un país extranjero, como lo hizo Felipe Calderón, no tienes calidad moral para emplazar a nuestra presidenta”, puntualizó.

Se fractura la interlocución entre Federación y Estados

El virulento intercambio de señalamientos aleja la posibilidad de un entendimiento institucional de corto plazo entre el gabinete de seguridad federal y el gobierno fronterizo, justo en la semana en que la FGR mantiene bajo estricto escrutinio los expedientes vinculados a las operaciones no autorizadas de la CIA en la sierra de Chihuahua.