En una declaración que inyecta una dosis alta de volatilidad a los mercados de América del Norte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que a su nación le iría sustancialmente mejor si operara fuera del marco del tratado comercial vigente con México y Canadá (T-MEC). El mandatario norteamericano externó públicamente que su preferencia personal se inclina por no firmar la renovación del pacto, aunque matizó que mantiene abierta una rendija de negociación para evaluar un nuevo documento.

Las declaraciones de la Casa Blanca surgen en el tramo final del reloj legislativo, elevando el estridentismo político a pocos días del vencimiento de plazos clave.

El amago de la Casa Blanca

“Preferiría no tener el acuerdo, pero quizá lo firme. Nos va mejor como país si no tenemos un acuerdo”, puntualizó de manera contundente Donald Trump, desatando de inmediato el análisis de las áreas técnicas de la Secretaría de Economía en México y sus contrapartes en Ottawa.

Cuenta regresiva al 1 de julio y rondas de negociación activas

De acuerdo con las cláusulas de revisión del propio tratado, los tres países socios de la región norteamericana deben aprobar de forma coordinada la renovación del instrumento antes del próximo 1 de julio o, en su defecto, manifestar formalmente su intención de abandonar el pacto. Dicha declaratoria detonaría un proceso de transición de 10 años, una ventana legal diseñada para introducir modificaciones antes del cese de las exenciones arancelarias.

Bajo este escenario de presión, las mesas operativas no se han detenido:

  • Encuentro en Washington: La Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) sostiene reuniones técnicas de alto nivel esta semana con la delegación mexicana, enfocándose en controversias agrícolas y en fijar una “igualdad de condiciones”.
  • Siguiente escala: Las cancillerías tienen calendarizada una tercera ronda de negociaciones presenciales que se desahogará en la Ciudad de México durante la semana del 20 de julio.

Agro e industria automotriz presionan por la prórroga

Pese al discurso aislacionista de Trump, los sectores productivos estadounidenses dependen orgánicamente de la integración de las cadenas de valor mexicanas. Diversos consorcios del ramo agrícola insisten a la Casa Blanca en prorrogar el T-MEC por otros 16 años, condicionando el libre mercado a disposiciones reforzadas sobre el maíz transgénico, el acceso al etanol y la apertura del mercado lácteo de Canadá.

Por otro lado, los gigantes automotrices de Detroit presionan para que no se interrumpa el flujo fronterizo. Matt Blunt, titular del organismo que representa los intereses corporativos de General Motors, Ford Motor y Stellantis, enfatizó el valor de la ventana de revisión para subsanar deficiencias regionales frente a bloques asiáticos:

“México y Estados Unidos parecen comprender que la fabricación y el comercio de automóviles en América del Norte se encuentran actualmente en desventaja competitiva frente a otros países productores que cuentan con acuerdos recíprocos, y que la revisión y renovación del T-MEC supone una oportunidad para abordar esta situación”, concluyó Blunt. Con estas variables sobre la mesa, las delegaciones comerciales acelerarán los consensos para mitigar la incertidumbre económica regional antes de la fecha límite de julio.