Las mesas de negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrentan un panorama de alta fricción técnica y geopolítica. En un informe estratégico difundido hoy, los especialistas de la agencia calificadora Moody’s anticiparon que la revisión integral del acuerdo comercial podría fragmentarse en negociaciones bilaterales independientes, prolongando los diálogos e intercambios arancelarios mucho más allá de la fecha formal límite establecida para el próximo 1 de julio de 2026.

El reporte sectorial aclara que estas previsiones no implican de momento una afectación o cambio en la nota crediticia soberana de México, pero sí enciende las alertas operativas para el sector exportador automotriz, metalúrgico y energético de la región de Norteamérica.

Una agenda trilateral distorsionada
En el análisis técnico titulado “El avance en las negociaciones del T-MEC entre EU y México”, los analistas exponen que la ausencia de la delegación de Canadá en el calendario inicial de conversaciones de la primera ronda —concluida el pasado mes de mayo— es el factor principal que hace suponer un viraje de Washington hacia pactos uno a uno, fracturando la naturaleza originalmente trilateral del bloque económico.
Sectores clave e industrias bajo máxima presión
Moody’s proyecta un escenario complejo para los negociadores de la presidenta Claudia Sheinbaum de cara al segundo semestre del año fiscal, advirtiendo que “resultará sumamente difícil alcanzar un acuerdo expedito en áreas críticas que incluyen automóviles, acero, energía, aluminio y las estrictas reglas de origen”.
La calificadora destaca que la agenda comercial norteamericana ha dejado de ser puramente arancelaria para convertirse en una moneda de cambio político. Las mayores fricciones no provienen únicamente de los aranceles al acero, sino de la insistencia de la Casa Blanca por vincular el flujo de mercancías con variables de seguridad fronteriza:
- Focos de Tensión: Los cruces migratorios, las estrategias de combate al narcotráfico y la aplicación de leyes binacionales añaden presión administrativa a las aduanas.
- Garantía de Acceso: A pesar de las disputas, el reporte matiza que las exportaciones mexicanas mantendrán su acceso preferencial al mercado estadounidense, siempre que las plantas industriales demuestren el estricto cumplimiento de los componentes regionales normados en el tratado actual.
El compromiso se mantiene pese a la demora
Aunque el cronograma de trabajo derivado de la primera ronda de mayo confirma que los tres gobiernos mantienen un compromiso institucional por dar continuidad al acuerdo y evitar un apagón comercial, la inclusión de temas ajenos a los aranceles tradicionales dilatará la firma final de los anexos. Para las empresas del corredor industrial de Jalisco y el norte de México, esto significa operar bajo un esquema de incertidumbre regulatoria prolongada, donde la certidumbre de los flujos logísticos dependerá directamente de la capacidad diplomática para desvincular el comercio de las disputas políticas de la Casa Blanca.


















