En la víspera de una semana crucial para el comercio norteamericano, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un mensaje contundente y con estricto apego al marco jurídico internacional frente a las crecientes presiones de la Casa Blanca. De cara al inicio de cuatro días de intensas negociaciones en Washington, la mandataria mexicana frenó de tajo los amagos de la administración de Donald Trump al recordar una realidad institucional ineludible: el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no está sujeto a una renegociación total ni a caprichos proteccionistas, puesto que ya es una legislación vigente y ratificada.

La postura fijada desde Palacio Nacional busca blindar la posición de la delegación mexicana de alto nivel que viaja a territorio estadounidense, cuyo objetivo principal es destrabar el flujo comercial y exigir la reducción de los severos aranceles que Washington mantiene sobre industrias clave como el acero, el aluminio y el sector automotriz.

Blindaje jurídico desde la Mañanera

“El Tratado es ley. O sea, el Tratado ya está escrito”, afirmó de manera tajante la jefa del Ejecutivo federal durante su conferencia de prensa de este lunes. Sheinbaum recordó que el acuerdo comercial vigente superó en su momento la aprobación del Congreso de Estados Unidos, el Senado mexicano y el Parlamento canadiense, lo que le otorga una rigidez legal que ninguna de las tres naciones puede ignorar o modificar de forma unilateral.

Revisión bajo las reglas vigentes, no una reescritura

Ante las interrogantes sobre si México cedería a esquemas de vigencia más cortos o a nuevas condicionantes fuera de lo pactado, la mandataria aclaró la delgada línea diplomática: lo que ocurre en Washington es una revisión programada dentro de los márgenes institucionales del propio tratado, no una página en blanco para reescribir el acuerdo.

La estrategia de la Secretaría de Economía y la Cancillería mexicana se concentrará en negociar las nuevas peticiones de la administración Trump, pero siempre respetando los mecanismos de resolución y los capítulos ya aprobados en el documento original.

El objetivo: Desmantelar los aranceles del Artículo 232

El foco rojo de la delegación mexicana se encuentra en los gravámenes activados mediante el Artículo 232, la herramienta legal de seguridad nacional que Donald Trump utilizó desde su primer mandato para imponer aranceles al acero y aluminio de sus socios comerciales, afectando de forma directa la competitividad de las cadenas de suministro automotrices.

“Estamos trabajando para que por lo menos estos aranceles disminuyan de manera importante”, puntualizó la presidenta Sheinbaum. Consciente de que los equipos técnicos podrían topar con pared debido al ala dura de la Casa Blanca, la mandataria no descartó elevar la negociación al más alto nivel político. Al ser cuestionada sobre si buscaría un contacto directo con su homólogo estadounidense para destrabar el diálogo, respondió con pragmatismo: “Si es necesario, sí, por supuesto”.