En una evaluación que confirma la persistencia de una fase de desaceleración y cautela operativa en los mercados de América del Norte, el Banco Mundial determinó mantener sin cambios su expectativa de crecimiento para la economía mexicana, fijando la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en un 1.3% para el cierre de este año.

La cifra consolida un ajuste a la baja en el mediano plazo, ubicándose por debajo del 1.6% que el mismo organismo multilateral estimó en enero del año pasado, así como del 1.4% proyectado originalmente para el PIB de 2026 en su actualización previa de octubre. Las tasas reflejan el impacto directo de la incertidumbre política y los retos de infraestructura que han moderado la inyección de capitales frescos en el país.

Demanda interna y el factor T-MEC bajo la lupa
Al interior del informe insignia Global Economic Prospects (Perspectivas Económicas Mundiales), los analistas de la institución financiera internacional explicaron que “las perspectivas económicas de México están determinadas principalmente por la solidez de la demanda interna y las fluctuaciones en las condiciones del comercio externo”. El documento subraya que el desempeño productivo nacional muestra un concentrado impacto derivado de la desaceleración del dinamismo industrial en los Estados Unidos y la tensión latente en torno a la revisión del acuerdo comercial trilateral, el T-MEC.
Brecha regional: México hila tres años rezagado
La actualización de los pronósticos confirma un escenario complejo para la posición competitiva del país en el continente. Con un avance estimado de apenas 1.3%, México hilará tres años consecutivos creciendo por debajo de la media regional de América Latina y el Caribe, la cual conseguirá una expansión promedio de 2.2% en este año.
Cabe destacar que la propia tasa del PIB regional también incorporó un ajuste marginal a la baja, descendiendo desde el 2.3% anticipado en el arranque de las evaluaciones de enero.
Apuestan a una recuperación gradual hacia 2027 y 2028
A pesar del freno coyuntural en el corto plazo, los modelos matemáticos del Banco Mundial anticipan que la economía mexicana registrará paulatinamente un fortalecimiento estructural. El reporte estima que el PIB nacional conseguirá una tasa de crecimiento promedio de 1.8% entre los años 2027 y 2028.
Este repunte condicionado estará sujeto a la velocidad con la que se recuperen y estabilicen las condiciones de inversión privada y se reactive la demanda externa. Los especialistas financieros concluyen que disipar las dudas sobre las reglas del juego del intercambio transfronterizo con Washington y Ottawa será el requisito indispensable para liberar el potencial latente de relocalización de empresas (nearshoring) en el territorio nacional.


















