La tensión diplomática entre los gobiernos de México y los Estados Unidos sumó un nuevo capítulo de fricción institucional. La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un enérgico llamado de atención al embajador estadounidense en territorio nacional, Ronald Johnson, exigiéndole mantener una postura de estricto apego a las formas diplomáticas y no intervenir en la agenda política doméstica del país.

Esta confrontación discursiva ocurre luego de que el representante de la Casa Blanca emitiera un polémico posicionamiento oficial en respuesta a las denuncias previas de Sheinbaum Pardo, quien acusó formalmente a agencias extranjeras y a laboratorios de ideas de la ultraderecha norteamericana de orquestar una campaña de desestabilización mediática utilizando filtraciones sobre el estado de Sinaloa.

El llamado al orden diplomático

“Es fundamental que los embajadores circunscriban su actuación exclusivamente a las tareas de coordinación y colaboración institucional. Los embajadores tienen la obligación de ser respetuosos de los asuntos políticos internos de cada nación. Nuestros representantes en cualquier parte del mundo jamás opinan sobre la política interna de otros países; por ello, exigimos que el embajador Johnson se quede en el marco técnico bilateral y respete las decisiones de nuestro país”, sentenció la mandataria desde el Salón Tesorería.

Cooperación bilateral sí, injerencia no

A pesar del endurecimiento del discurso en materia de soberanía y apego al derecho internacional, la jefa del Ejecutivo federal aclaró que los canales de comunicación y las mesas operativas con Washington no se encuentran rotos ni bajo esquemas de parálisis.

Sheinbaum Pardo reconoció que existe plena coincidencia entre ambos gobiernos respecto a la necesidad estratégica de coordinar esfuerzos institucionales para atajar las problemáticas de carácter transnacional que impactan a la región, tales como el tráfico ilícito de armas, el contrabando de precursores químicos y la violencia fronteriza.

“Hay que trabajar de forma estrictamente conjunta cuando se trata de solucionar problemas que son compartidos y que afectan a las sociedades de ambos lados del Río Bravo”, puntualizó la presidenta, matizando que dicha colaboración de inteligencia en seguridad pública bajo ninguna circunstancia debe traducirse en lineamientos políticos que vulneren la autodeterminación del Estado mexicano de cara a los próximos periodos legislativos del año.