En medio del torbellino judicial y político que sacude al Caribe tras las recientes acusaciones del Departamento de Justicia de EE. UU. contra la cúpula de La Habana, el Gobierno de Rusia rompió el silencio. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa afirmó este jueves que Moscú mantiene una comunicación estrecha y permanente con Cuba en todas las áreas estratégicas de interés mutuo, evadiendo confirmar o descartar de forma directa si el régimen de la isla solicitó un despliegue de apoyo militar.

La declaración fue emitida por la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, al ser cuestionada por agencias internacionales sobre el nivel de involucramiento de su país en los planes de defensa del gobierno comunista caribeño.

“Mantenemos contacto con Cuba en todos los asuntos de interés para nuestros dos países”, respondió de manera escueta pero institucional la funcionaria del Kremlin.

Rusia desmiente la presunta compra de drones a Irán

Paralelamente, Zajárova utilizó la plataforma para desmentir de forma categórica un reporte de inteligencia publicado originalmente por el medio estadounidense Axios. Dicho informe señalaba que Cuba habría adquirido un lote superior a los 300 drones de combate provenientes de Rusia e Irán con el propósito de perpetrar un eventual ataque asimétrico contra instalaciones o intereses estratégicos de los Estados Unidos en la región del Estrecho de Florida.

La vocera rusa descalificó las filtraciones de la prensa norteamericana, tildando la narrativa de armamento automatizado como un intento de desestabilización mediática internacional.

  • Ficción informativa: “Es pura ficción en el marco de una guerra de información coordinada”, sentenció Zajárova, acusando a Washington de fabricar pretextos para elevar la presión militar en la periferia de la isla.

El posicionamiento de Moscú refuerza el histórico eje diplomático bilateral justo en el momento en que las Fuerzas Armadas y los tribunales federales de Estados Unidos aumentan el cerco operativo sobre las autoridades cubanas, configurando un escenario de alta tensión que evoca los capítulos más complejos de la diplomacia global en la región caribeña.