La fractura geopolítica en Oriente Medio ha alcanzado el corazón del grupo BRICS. Tras dos días de intensas negociaciones en Nueva Delhi, los principales diplomáticos del bloque no lograron emitir una declaración conjunta este viernes, evidenciando las profundas divisiones entre sus miembros, especialmente tras los choques directos entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Ante la falta de consenso, India, en su calidad de país anfitrión, se vio obligada a publicar únicamente una “declaración de la presidencia”, un documento que admite abiertamente la existencia de “opiniones divergentes” respecto a la situación bélica en la región.
El choque: Teherán contra Abu Dabi
El punto de ruptura fue la exigencia de Irán para que el bloque condenara formalmente la guerra que sostiene contra Estados Unidos e Israel. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, acusó implícitamente a los Emiratos Árabes Unidos —aliados estratégicos de Washington— de bloquear la declaración y de participar en las operaciones militares en su contra.
“Un miembro del BRICS bloqueó partes de la declaración”, señaló Araqchi en rueda de prensa. “Solo atacamos bases militares estadounidenses que, por desgracia, se encuentran en su territorio. Espero que para la cumbre comprendan que somos vecinos y debemos convivir”.
Cabe recordar que, desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, Irán ha lanzado ataques con misiles y drones contra territorio emiratí, justificándolos como represalias contra las instalaciones militares de EE. UU. en la zona.
- Soberanía territorial: La necesidad de respetar la integridad de las naciones.
- Comercio marítimo: Garantizar el paso seguro por vías navegables internacionales, hoy amenazadas por el conflicto.
- Derecho Internacional: El valor del diálogo para proteger infraestructuras y vidas civiles.
Un bloque en riesgo de parálisis
La incapacidad de los BRICS para presentar un frente unido ante la mayor crisis bélica del momento pone en duda su cohesión como contrapeso al G7. Mientras Rusia y China observan desde la barrera, la enemistad entre los nuevos miembros (Irán y EAU, integrados recientemente) amenaza con paralizar la agenda del grupo de cara a la cumbre de jefes de Estado que se celebrará a finales de este año.
Por el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos ha guardado silencio, dejando la resolución de este conflicto diplomático en manos de una futura y tensa reunión de líderes.


















