El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó la noche de este miércoles en el Aeropuerto Internacional de la Capital de Pekín, marcando la primera visita de Estado de un mandatario estadounidense al gigante asiático en nueve años. En un ambiente de máxima pompa y protocolo, fue recibido por el vicepresidente chino Han Zheng y una guardia de honor, en lo que representa un intento crítico por estabilizar la relación entre las dos economías más grandes del planeta.

Sin embargo, detrás de la alfombra roja, la cumbre de 36 horas se desarrolla bajo la sombra de la guerra con Irán, un conflicto que ha mermado la popularidad interna de Trump y ha tensado los lazos con China, principal socio comercial de Teherán.

El tablero de poder: Xi llega fortalecido

A diferencia de encuentros anteriores, el presidente Xi Jinping llega a esta cumbre en una posición de ventaja estratégica. El año pasado, en Corea del Sur, Pekín utilizó con éxito sus reservas de tierras raras para frenar las amenazas arancelarias de Washington. A esto se suma que la Corte Suprema de EE. UU. ha limitado las facultades de Trump para imponer nuevos gravámenes, restándole margen de maniobra en la guerra comercial.

Por su parte, Trump enfrenta la urgencia de poner fin al conflicto en Oriente Medio, una tarea que se ha complicado ante la negativa de Teherán de desmantelar su programa nuclear bajo las condiciones estadounidenses.

La apuesta de Trump: “Abrir China” y cerrar acuerdos

A pesar del desgaste bélico, Trump aterrizó en Pekín acompañado de una delegación empresarial de alto nivel, que incluye a figuras como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing). Su prioridad declarada es eliminar las barreras comerciales para las empresas de su país.

“Le pediré al presidente Xi que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar su talento. Esa será mi primera petición”, aseguró Trump a través de sus redes sociales minutos antes del encuentro.

Irán: El elefante en la habitación

Aunque Trump ha intentado priorizar la agenda agrícola, energética y aeroespacial, el papel de China como salvavidas económico de Irán es ineludible. La administración Trump ha sancionado recientemente a empresas chinas por la compra de crudo iraní y el suministro de imágenes satelitales a la República Islámica.

Puntos clave de la agenda en Pekín:

  • Comercio: Finalización de una nueva cámara de comercio binacional.
  • Influencia en Teherán: Presión para que China limite los ingresos petroleros que sostienen el esfuerzo bélico iraní.
  • Geopolítica: Posibles exportaciones de armas chinas a zonas de conflicto.

Una agenda de 36 horas

La cumbre incluirá un banquete de Estado, una visita al Templo del Cielo y una charla informal en el complejo de liderazgo de Zhongnanhai. El mundo observa de cerca si este encuentro logrará un alto el fuego comercial y diplomático, o si la influencia de China sobre Irán se convertirá en un obstáculo insuperable para la administración Trump en su búsqueda de una victoria política antes del cierre del año.