La factura de la guerra con Irán sigue creciendo a un ritmo alarmante. El Pentágono informó este martes que el coste del conflicto ha alcanzado los 29 mil millones de dólares, lo que representa un incremento de 4 mil millones en apenas dos semanas, evidenciando la intensidad de los recursos destinados a la región.

Jules Hurst III, director financiero interino del Pentágono, compareció ante el Congreso para actualizar las cifras que el pasado 29 de abril situaba en 25 mil millones. Hurst aseguró que la cifra se mantiene bajo revisión constante debido a la volatilidad de las operaciones.
Diplomacia en jaque: Trump rechaza mover el uranio
El panorama financiero se agrava con el estancamiento de la vía diplomática. Durante el pasado fin de semana, tanto Estados Unidos como Irán rechazaron sus respectivos acuerdos de paz.
Trascendió que el presidente Donald Trump descartó una propuesta que incluía una concesión histórica por parte de Teherán: la posibilidad de trasladar su uranio enriquecido a una tercera nación para garantizar su uso no militar. El rechazo de Washington a esta oferta sugiere que la administración busca condiciones más estrictas o un cambio de régimen más profundo.
¿Nueva intensificación del conflicto?
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, alimentó la incertidumbre sobre el futuro de las tropas estadounidenses. Al ser cuestionado sobre un posible repliegue para proteger activos militares, Hegseth evitó dar detalles, pero dejó claro que el Pentágono está preparado para cualquier giro.
“Tenemos planes para todos esos escenarios. Contamos con estrategias tanto para aumentar la presión militar contra Irán como para redistribuir recursos”, afirmó el funcionario.
El alto al fuego pende de un hilo
A pesar de la retórica agresiva y el aumento del gasto, Hegseth sostuvo que el alto al fuego con Irán continúa vigente. Según el Departamento de Guerra, el cese de hostilidades se ha mantenido formalmente mientras las negociaciones técnicas avanzan, aunque el rechazo de los acuerdos de paz durante el fin de semana pone a prueba la durabilidad de esta tregua.
El aumento presupuestario y la falta de avances en la mesa de diálogo sugieren que Washington se prepara para un conflicto de largo aliento, mientras el mundo observa con cautela la posibilidad de una nueva intensificación en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores.


















