La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ha entrado en una fase crítica y, con ella, surgen las primeras grietas en la estrategia de seguridad nacional. A solo 70 días de que ruede el balón, la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP) denunció que las autoridades federales aún no han establecido contacto con ellos para definir el despliegue logístico en las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
A pesar de que el sector privado es pieza clave para la vigilancia de estadios, aeropuertos, hoteles y zonas de FanFest, el gremio asegura estar “en la oscuridad” respecto a su rol operativo.
El Plan Kukulcán: ¿Fuerza en el papel?
La falta de comunicación contrasta con el Plan Kukulcán, presentado el pasado 6 de marzo por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el general Román Villalvazo Barrios. En dicho plan se proyectó una fuerza de tarea de 99 mil efectivos, de los cuales 20 mil corresponden específicamente a seguridad privada.
Sin embargo, José Carlos López, presidente de la Comisión de Eventos Masivos de la AMESP —que agrupa a 280 empresas y 500 mil empleados—, fue tajante: “Ni como empresas ni como asociación hemos tenido ningún tipo de acercamiento con las autoridades”.
El riesgo real: Control de masas
Para los expertos de la AMESP, la mayor amenaza en un evento que atraerá a cinco millones de visitantes no es necesariamente un atentado de alto impacto, sino la gestión de las multitudes.
“En un evento como el Mundial, la mayor amenaza no es un atentado o un francotirador, sino que las aglomeraciones se salgan de control”, advirtió López.
El sector privado destaca que sus elementos, al ser personal desarmado y con capacitación en proximidad social, son el primer punto de contacto con aficionados y turistas. Sin una estrategia conjunta de intercambio de información y protocolos unificados, el “blindaje” de las plazas públicas y centros de entrenamiento queda en la incertidumbre.
Sedes en espera de instrucciones
Las tres ciudades sede en México requieren una coordinación milimétrica entre las Fuerzas Armadas (20,734 efectivos previstos) y los agentes de la SSPC (58,654 elementos). La AMESP lamentó que, hasta este 31 de marzo, no han sido convocados ni para contratación ni para aportar su expertise en el control de grandes eventos.
Con el tiempo en contra, el llamado del sector privado es urgente: sin una integración real de los 20 mil guardias previstos en el Plan Kukulcán, la logística de seguridad en los estadios Azteca (Banorte), Akron y BBVA podría enfrentar vacíos operativos críticos el próximo mes de junio.




















