El dinamismo comercial de México mostró una fuerza inesperada durante el segundo mes de 2026. De acuerdo con cifras publicadas este viernes por el Inegi, las exportaciones mexicanas registraron un sólido avance del 15.8%, mientras que las importaciones escalaron un 20.8%, reflejando una intensa actividad en el intercambio de mercancías a pesar del complejo entorno global.

Con un ingreso de 56,851 millones de dólares, el país alcanzó una cifra récord para un mes de febrero, ligando además su noveno mes consecutivo de crecimiento exportador.

Manufacturas no automotrices al rescate

El motor de este crecimiento fue, una vez más, la industria manufacturera no automotriz, que disparó sus envíos un 26.7% para sumar 38,132 millones de dólares. Este sector ha logrado compensar las dificultades que atraviesa la industria pesada.

En contraste, las exportaciones automotrices sufrieron su décimo tropiezo en el último año, con una caída del 3.4%. Este descenso se explica principalmente por la aplicación parcial de aranceles de Estados Unidos, que impactó con fuerza a los camiones pesados, provocando una baja del 8.7% en las ventas hacia el vecino del norte. No obstante, la industria logró diversificarse, aumentando un 40.2% sus envíos a otros mercados internacionales.

El “boom” extractivo supera al petróleo

Uno de los datos más reveladores del reporte del Inegi es el espectacular avance del 107.6% en las exportaciones extractivas (minería). Por tercer mes consecutivo, el valor de los minerales exportados (1,809 mdd) superó al de las exportaciones petroleras.

Este fenómeno responde a dos factores clave en este 2026:

  • Precios récord: Las cotizaciones de los metales alcanzan máximos históricos debido a la incertidumbre global.
  • Declive petrolero: Las ventas de crudo cayeron un 30.7%, acumulando 22 meses a la baja en los últimos dos años, debido a la política de Pemex de priorizar el refinamiento interno sobre la exportación.

Importaciones al alza

El salto del 20.8% en las importaciones sugiere una fuerte demanda interna y la necesidad de insumos para la producción nacional, lo que mantiene la balanza comercial en un ritmo de expansión acelerado.

A pesar de la “sacudida arancelaria” lanzada por Washington el año pasado, la economía mexicana demuestra resiliencia al diversificar sus destinos y fortalecer sectores estratégicos como la minería y las manufacturas diversas, consolidándose como un socio comercial indispensable en la región.