Al cumplirse el cuarto día de una guerra sin límite de tiempo, la capital de Irán ha sido escenario de una nueva y violenta incursión aérea. Este martes, cazabombarderos de Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra el corazón de Teherán, apuntando a edificios de alto valor político, mientras la República Islámica intensifica su respuesta contra instalaciones petroleras en el Golfo.

Según reportes de la agencia Tasnim, los bombardeos impactaron la sede de la institución encargada de designar al sucesor del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien falleció el pasado sábado durante el primer día de la ofensiva.

Teherán: Una ciudad fantasma bajo el fuego

La capital iraní se ha transformado en un escenario desolador. Con las calles desiertas y el comercio paralizado, quienes permanecen en la ciudad lo hacen entre el pánico y el deber. “Me da miedo caminar por las calles desiertas”, relató Samireh, una enfermera de 33 años que decidió quedarse para atender la emergencia.

  • Saldo de víctimas: La Media Luna Roja local estima que el número de muertos en Irán asciende a más de 780, aunque organismos internacionales aún trabajan en verificar estas cifras.
  • Éxodo masivo: Miles de civiles han huido de los centros urbanos ante la continuidad de las incursiones aéreas.

Crisis en el Estrecho de Ormuz y el precio del crudo

La intensificación de los ataques iraníes contra intereses estadounidenses y monarquías petroleras ha generado un caos logístico y económico:

  • Bloqueo naval: El Estrecho de Ormuz se encuentra prácticamente paralizado, dejando a decenas de miles de viajeros varados en la región.
  • Mercado petrolero: El precio del “oro negro” ha registrado incrementos significativos. No obstante, expertos señalan que el impacto en el suministro global es, por ahora, menor al vivido durante la pandemia de COVID-19 o el inicio de la guerra en Ucrania.

Una guerra sin horizonte de tregua

La ofensiva conjunta, lanzada como una operación de “neutralización estratégica”, ha incendiado la estabilidad de Medio Oriente. Mientras los cazas aliados mantienen el asedio sobre objetivos gubernamentales y militares en Irán, Teherán ha respondido golpeando la infraestructura energética que sostiene la economía de las naciones vecinas aliadas de Washington.

A medida que el espacio aéreo regional permanece cerrado y las operaciones militares arrecian, la comunidad internacional observa con alarma lo que ya se perfila como un conflicto regional de alta intensidad con consecuencias impredecibles para la seguridad global.