A dos meses de haber entrado en vigor la normativa que obliga al transporte de hidrocarburos a portar sistemas de geolocalización y códigos QR, el avance del programa de la Comisión Nacional de Energía (CNE) es crítico. A pesar de que el robo y contrabando de combustibles se cuenta por millones de litros, la implementación de tecnología de rastreo avanza a cuentagotas.

Según datos obtenidos por El Sol de México vía transparencia, solo una tercera parte de las unidades que circulan en el país ha cumplido con el balizado obligatorio que permite monitorear trayectos, así como operaciones de carga y descarga.

El desfase en cifras: 1.2 millones de unidades en vilo
En México operan aproximadamente 1.2 millones de vehículos destinados al traslado de combustibles. Sin embargo, con corte al 4 de febrero de 2026, la CNE apenas ha emitido 3,725 códigos QR. Esta cifra representa un porcentaje mínimo frente al universo total de transporte que, desde el pasado 1 de enero, debería estar plenamente identificado.
GPS y QR: El blindaje que no llega
La normativa exige que autotanques, buquetanques, semirremolques y tractocamiones cuenten con:
- Código QR: Para la identificación rápida de la legalidad del cargamento.
- Sistemas GPS: Para la geolocalización en tiempo real y detección de paradas no autorizadas (puntos de ordeña o desvío).
Aunque los permisos otorgados hasta ahora amparan a unas 360 mil unidades, el resto de la flota nacional opera fuera del radar tecnológico de la CNE, lo que dificulta la contención del mercado ilícito de petrolíferos y Gas LP.
Impacto en la seguridad energética
El retraso en el balizado y monitoreo de las unidades de transporte deja una ventana abierta para el contrabando. Mientras las unidades legales no completen su registro, las autoridades enfrentan mayores obstáculos para distinguir entre el transporte autorizado y los vehículos utilizados para el trasiego de hidrocarburos robados.
La CNE enfrenta ahora el reto de acelerar la emisión de estos distintivos antes de que la falta de cumplimiento se convierta en una falla estructural del programa de seguridad energética nacional.
















